in

Smithsonian inaugura Starstruck VR y permite caminar entre constelaciones reales

El recorrido virtual de Starstruck convierte la visita a un observatorio en una inmersión de 40 minutos que lleva al usuario desde la pista de un telescopio hasta el horizonte de un exoplaneta hostile a 41 años luz de distancia. La experiencia se sitúa en el edificio de la Smithsonian Astrophysical Observatory, donde se ha montado una zona dedicada a la realidad virtual. Al llegar, el público debe completar un breve registro: seleccionar subtítulos, aceptar el descargo de responsabilidad y pasar por una breve instrucción sobre el uso del dispositivo. Esa fase, aunque rutinaria, resulta clave para que la gente se sienta cómoda antes de sumergirse en el cosmos.

Una vez colocado el HTC Vive Focus 3, la primera escena muestra el cielo nocturno sobre el Multiple Mirror Telescope, una instalación real que sirve de punto de partida. Las estrellas aparecen con un brillo intenso, pero el movimiento de la cabeza produce un desenfoque que recuerda los límites de la óptica de un visor de 2021. Según los organizadores, los centros que abrirán más adelante en Denver, Orlando y San Antonio recibirán versiones actualizadas del hardware, concretamente el Vive Focus Vision, lo que sugiere que la calidad visual mejorará de forma perceptible.

El recorrido no se limita a la observación estática. Tras una breve órbita alrededor del Sol, el visor lleva al visitante al centro de la Vía Láctea, donde se encuentra el agujero negro supermasivo. La simulación reproduce, a escala, el flujo de materia que rodea a este objeto, ofreciendo una visión que normalmente sólo se encuentra en imágenes generadas por ordenador. Más adelante, la sensación de estar sobre una superficie rocosa en el planeta 41 Lyra –un mundo que los astrónomos describen como un “infierno de rocas y fuego”– intensifica la sensación de estar realmente allí. Cada salto entre destinos está acompañado de un suave rugido de motores imaginarios, lo que ayuda a mantener la inmersión sin sobrecargar los sentidos.

Los precios del proyecto varían según la modalidad. Entradas individuales para adultos oscilan entre 29 y 35 dólares, mientras que grupos de cuatro o más pueden acceder a una tarifa de 18 dólares por persona, con un descuento del 15 por ciento aplicado a todas las compras. Esa política busca equilibrar la rentabilidad del montaje con la difusión de la ciencia a un público amplio, algo que la propia Smithsonian asocia a su misión educativa.

En términos de capacidad técnica, la instalación combina sensores de posición de alta frecuencia con una plataforma de seguimiento basada en láser. Esta combinación permite que el usuario recorra el espacio físico del salón sin colisionar con los límites del área, mientras el entorno virtual se adapta en tiempo real a los movimientos. Los desarrolladores afirman que la latencia se mantiene por debajo de los 20 milisegundos, lo que resulta suficiente para evitar mareos en la mayoría de los usuarios. El uso de la etiqueta ‘Tecnología’ dentro de la narrativa subraya que la experiencia no es solo una atracción de ocio, sino una pieza de ingeniería que reúne hardware de consumo con software de simulación astronómica de alta precisión.

A diferencia de otras propuestas de realidad virtual que se limitan a reproducciones estáticas, Starstruck incorpora datos reales de misiones espaciales, como los mapas de superficie de exoplanetas obtenidos por el telescopio James Webb. Esa fusión de evidencia científica y renderizado en tiempo real convierte al paseo en algo más que espectáculo; es una herramienta que permite a los visitantes interiorizar conceptos de astrofísica sin la necesidad de conocimientos previos.

La anticipación de los próximos lanzamientos llega acompañada de la promesa de que los futuros centros adoptarán dispositivos más ligeros y pantallas de mayor resolución. Con ello, la expectativa es que la sensación de “estar allí” se acerque aún más a la realidad. Mientras tanto, la muestra en Washington sigue atrayendo a curiosos que, al quitarse el casco, a menudo exhalan un “¡No puede ser!” que resuena entre los paneles del salón, dejando constancia de que la conjunción entre la ciencia y la tecnología puede generar experiencias tan memorables como educativas.

¿Qué opinas?

Escrito por Redacción - El Semanal

El Semanal: Tu fuente de noticias, tendencias y entretenimiento. Conéctate con lo último en tecnología, cultura, economía y más. Historias que importan, contadas de manera dinámica y accesible. ¡Únete a nuestra comunidad!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

GIPHY App Key not set. Please check settings

Político que investigó Pegasus revela que su móvil también fue vulnerado

Publican glosario definitivo de IA que estandariza términos y evita confusiones