El desfile de Ungaro para el otoño-invierno 2026, presentado en la Semana de la Moda de París, ha marcado un punto de inflexión en la renovada etapa de la casa. Bajo la dirección creativa de Kobi Halperin, la colección Ready to Wear ha developed una narrativa basada en el diálogo entre el legado de la firma y las demandas de una mujer contemporánea, global y sofisticada.
La génesis del proyecto se encuentra en la exposición del pintor John Singer Sargent en el Metropolitan Museum of Art, concretamente en su icónico y en su momento polémico retrato de Madame X. La historia de esa obra, donde un detalle aparentemente menor como una correa deslizada generó un escándalo social, invitó a Halperin a reflexionar sobre los límites de lo que hoy puede considerarse transgresor en la moda. El diseñador, de origen israelí y base en Nueva York, ha explorado en su proceso creativo la idea de movement entre culturas y la búsqueda de una belleza que no requiera de artificios dramáticos para imponerse.
El resultado es una propuesta que twisting los códigos clásicos de Ungaro —sus siluetas arquitectónicas, su dominio de la noche— hacia un terreno más flexible y combinable. “Simplemente quiero crear belleza. Ella no necesita escandalizar a nadie para sentirse así, no necesita el drama”, declaró Halperin en una presentación privada. Esta filosofía se traduce en un armario donde la versatilidad y la elegancia serena son las estrellas.
La paleta cromática se erige sobre una base dominante de negro y tonos nude, servida como lienzo para acentos metalizados en plata y oro, y explosiones controladas de rojo carmesí. Entre las piezas clave destacan separates de satén con delicados ribetes de plumas y camisas de popelín bordadas con enormes rosas de lentejuelas plateadas —una versión sin adornos se ofrece para la clienta más sobria—. En el terreno de la alta costura interpretada para el día, una falda de encaje crema se conjuga con un cinturón y un bustier bordados en un intrincado motivo floral dorado. Para el invierno, el diseñador concibió un abrigo sin cuello en pelo sintético de mongol, de volúmenes generosos, adornado con un lazo gigante de lentejuelas.
Las siluetas son en su mayoría monocromáticas o en combinaciones bicolores, aunque Halperin también se atreve con estampados opulentos que fusionan motivos florales y lunares sobre negro, interpretados en vestidos maxi de corte fluido. En otra línea, tops vaporosos reproducen los patrones del encaje en versiones de lentejuelas en negro y dorado. Los vestidos de tafetán presentan cinturas bajas y se ciñen con amplios cinturones tipo trench, mientras que la tailoring —sastre— se enriquece con inserciones de encaje tono sobre tono, un guiño técnico al artesanía histórica de la maison.
En conjunto, la colección Ungaro Fall 2026 se presenta como un ejercicio de modernidad mesurada. No es una revolución, sino una evolución inteligente que respeta el archivo y, al mismo tiempo, dota a sus diseños de una funcionalidad y una mezcla de piezas pensada para el ritmo de vida actual. La maison parece haber encontrado, con Halperin, una voz distintiva: la de una feminidad poderosa que prefiere la sutileza y la calidad atemporal al estruendo, confirmando que, a veces, el mayor lujo es la discreción.



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