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5 cosas que Windows hace mejor que Linux

Linux lleva años ganando adeptos y eso no es novedad. Su cuota de escritorio se ha duplicado desde 2022; la Steam Deck lo ha metido en millones de salones y cada vez hay más gente que lo usa como sistema principal sin que el mundo se acabe. Aun así, Windows controla más del 60% del mercado de escritorio global, una cifra que no se sostiene únicamente por la fuerza de la costumbre.

Hay que ser honesto con esto. Linux es un sistema más eficiente, más seguro y más respetuoso con tu privacidad que Windows en prácticamente cualquier métrica objetiva. Dicho esto, hay terrenos concretos donde Windows sigue siendo mejor, y reconocerlo no es ninguna traición al mundo del código abierto.

A continuación exploramos cinco ventajas del sistema operativo de Microsoft que van más allá de las pequeñas cuestiones de interfaz. Son relevantes tanto si estás pensando en pasarte a Linux como si quieres entender por qué la mayoría de los usuarios de escritorio siguen donde están.

Soporte de software profesional

Esta es tal vez la razón más importante por la que muchos usuarios se lo piensan antes de migrar a Linux. Las herramientas creativas y empresariales más extendidas del mundo están diseñadas para Windows. Adobe Creative Cloud funciona de forma nativa y estable, al igual que Microsoft 365, software de gestión como Salesforce o aplicaciones especializadas de ingeniería y diseño.

En Linux, muchas de estas aplicaciones sencillamente no existen. GIMP y LibreOffice cubren lo básico, pero no replican la funcionalidad completa de sus equivalentes comerciales. Ejecutar software de Windows mediante Wine o una máquina virtual es posible, aunque la estabilidad es menor y el rendimiento sufre. Para un profesional que trabaja con estas herramientas a diario, eso no es una solución viable.

Compatibilidad con videojuegos

Windows es la plataforma de r

Proton ha hecho un trabajo extraordinario y ha cambiado la conversación sobre Linux y el gaming. El problema es que las limitaciones siguen siendo reales: los sistemas antitrampas de juegos competitivos como Valorant, Call of Duty: Warzone e incluso GTA Online bloquean Linux directamente, y el rendimiento con gráficas NVIDIA puede caer entre un 17 y un 24% en determinados títulos. La brecha se reduce cada año, pero todavía existe.

Integración con el ecosistema empresarial

Windows lleva décadas instalado en la infraestructura corporativa. Active Directory, Azure, Teams y las políticas de grupo son herramientas que las empresas conocen bien y que funcionan de forma nativa. Esa integración reduce la fricción en entornos donde la gestión centralizada y la compatibilidad con sistemas heredados no son opcionales.

Linux ha avanzado mucho en servidores y entornos de desarrollo, y en esos contextos es imbatible. En el escritorio corporativo, donde la interoperabilidad con el ecosistema de Microsoft es el pan de cada día, mantiene una desventaja estructural que no se resuelve instalando una distribución. Aquí se requiere migrar toda la infraestructura, y eso tiene un coste real que pocas empresas están dispuestas a asumir.

Compatibilidad con hardware periférico

Impresoras, escáneres, tabletas gráficas, controladores especializados… la gran mayoría de fabricantes desarrollan sus drivers con Windows en mente. En casi todos los casos, conectar un periférico y que el sistema lo reconozca solo es algo que se da por hecho. Con muchos dispositivos ni siquiera hace falta instalar nada adicional.

En Linux ,la situación es más irregular. Algunos periféricos funcionan sin problemas gracias a drivers de código abierto, pero otros requieren configuración manual o parches de terceros, y hay dispositivos que directamente no tienen soporte. Para quien trabaja con hardware especializado, como equipos de audio profesional o tarjetas de captura de vídeo, esta diferencia puede ser el factor decisivo.

Facilidad de uso para el usuario general

Windows ofrece una experiencia coherente desde el primer encendido. Los controladores se instalan solos en la mayoría de los casos, la interfaz es reconocible para cualquiera que haya usado un ordenador en los últimos veinte años y el soporte, tanto oficial como comunitario, es masivo. Para alguien sin conocimientos técnicos, esto importa mucho más de lo que parece.

Linux pide un nivel de implicación que no todo el mundo está dispuesto a asumir. Instalar controladores manualmente, resolver dependencias o elegir entre distribuciones son tareas que en Windows no existen para el usuario promedio. La curva de aprendizaje es real, y pasarla por alto no le hace ningún favor a quien está valorando el cambio.

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Escrito por Redacción - El Semanal

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