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Alysa Liu detalla su peinado halo olímpico.

Alysa Liu no solo hizo historia en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 al conquistar la medalla de oro en patinaje artístico individual, sino que su imagen quedará grabada también por un audaz statement de belleza. Mientras el metal brillaba en su cuello, la atención del público y las cámaras se desvió inevitablemente hacia su cabello: una sucesión de rayas horizontales en tonos rubios y morenos que creaban un efecto óptico casi celestial, bautizado ya en redes sociales como «halo hair».

Esta propuesta capilar, que la patinadora estadounidense lució en su triunfo, bebe de la tendencia «calico hair» –inspirada en el pelaje moteado de los gatos de esa raza– pero se simplifica a un dúo cromático de alto contraste. A diferencia del calico, que juega con tres colores en mechas desordenadas, el halo hair apuesta por bandas horizontales, limpias y definidas, que rodean la cabeza como si de un halo se tratara. Es, en esencia, una modernización de las mechas de principios de los 2000, pero con una ejecución más gráfica y menos desgastada.

La irrupción de estilos como este refleja un giro decisivo en el universo de la belleza. Según análisis de mercado, los consumidores abandonan los tonos monocromáticos y sutiles para abrazar transformaciones radicales que funcionan como extensiones de su identidad. El cabello se convierte así en un lienzo para la experimentación, donde el riesgo es la moneda de cambio de la autenticidad. El caso de Liu, que adaptó el look para la competición con ayuda de especialistas, ilustra cómo la técnica –que prioriza el contraste y la precisión– ha traspasado las redes sociales para aterrizar en el escenario internacional.

Desde el punto de vista técnico, lograr este efecto requiere metodología y paciencia. Los expertos coinciden en que el secreto está en la planificación. Lo primero es dividir la cabellera en cuatro cuadrantes, y dentro de cada uno, trabajar con subsecciones de entre un cuarto y medio pulgada de grosor. Antes de aplicar el decolorante, es crucial establecer la base: se comienza con un tono de profundidad o contraste, preferiblemente con una fórmula semipermanente o demi-permanente, que servirá de contrapunto al rubio que se genere después. Este paso facilita que el decolorante actúe de manera controlada sobre las zonas elegidas.

Para aislar cada mechón y garantizar líneas nítidas, los profesionales recomiendan prescindir del aluminio tradicional y utilizar mallas transparentes, como las de la línea Maniac Mesh de FRAMAR. Este material permite ver a través de las capas, ajustar con precisión y evitar la mezcla accidental de tonos. El proceso debe iniciarse en la zona posterior de la cabeza y avanzar metódicamente hacia la coronilla, pintando y saturando cada subsección antes de colocar la malla de separación. La clave, señalan, es la constancia: cada banda debe mantener un ancho y una distancia regulares para que el resultado sea simétrico y armonioso.

Una vez aclarado, llega la fase de tonificación, que determinará el resultado final. Para un look natural, se pueden combinar tonificadores en bases doradas o cenizas; si se busca un contraste más dramático, como el de Liu –rubio sobre moreno–, se aplica un tonificador que neutralice los tonos anaranjados no deseados en las zonas claras, dejando las oscuras intactas. Productos como los de la línea Danger Jones, con sus versiones 3-8 para marrones suaves o las mezclas 9-03 para rubios equilibrados, son herramientas habituales en salones para estefin. Eso sí, advierten los coloristas, la elección del tono depende enteramente del color de base y del resultado deseado; una consulta profesional es siempre aconsejable para evitar sorpresas.

Hay que subrayar que, aunque Liu contó con el refinamiento de la colorista Kelsey Miller antes de su.comparecencia en Milán, la base de la técnica es asequible para quienes se atrevan a hacerla en casa. Eso sí, con precaución: el decolorante es un producto agresivo que requiere conocimientos sobre el estado del cabello y los tiempos de exposición. La recomendación unánime es probar primero en mechones de prueba y, si se duda, acudir a un salón para la parte de aclaración, dejando el tonificado para una sesión posterior.

Más allá de la moda, el fenómeno halo hair habla de un cambio cultural. En una era donde la individualidad se premia, este tipo de estutos –que recuerdan a los vistos en alfombras rojas recientes y que han explosionado en TikTok– permiten presumir de look personalizado sin renunciar a la elegancia. Como señalan los estilistas, la versatilidad es su mayor virtud: se puede jugar con colores fantasy, tonos naturales o incluso monocromos, siempre que el contraste entre bandas sea evidente.

El mensaje final es claro: la belleza ya no sigue reglas rígidas. La hazaña deportiva de Alysa Liu quedará asociada a su maestría sobre el hielo, pero también a su coraje para llevar un peinado que, lejos de pasar desapercibido, se erige como un símbolo de la moda contemporánea: atrevida, calculada y profundamente personal. Quienes se animen a replicarlo, harían bien en recordar las palabras del estilista Gregory Patterson: «La clave es divertirse tanto como ella sobre el hielo». Sobre la cabeza, también.

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Escrito por Redacción - El Semanal

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