Margot Robbie se ha consolidado como una de las actitudes más versátiles y solicitadas de su generación, no solo por su talento innato ante la cámara, sino también por su capacidad para reinventarse con cada personaje, often utilizando la moda y la transformación física como herramientas narrativas. Desde su salto a la fama internacional, la australiana ha demostrado un rango interpretativo que abarca desde el glamour más deslumbrante hasta la crudeza más visceral, pasando por periodos históricos y adaptaciones literarias. Con tres nominaciones al Oscar en su haber —dos como actriz y una como productora—, su filmografía es un estudio en la construcción de identidades a través del vestuario, el maquillaje y una preparación meticulosa que pocas veces se limita a lo superficial.
Barbie (2023): El ícono cultural que redefinió un juguete
Sin duda, su papel como Barbie en la taquillera cinta de Greta Gerwig marcó un antes y un después. Más allá de la estética rosada y perfecta que evoca el juguete de Mattel, Robbie dotó a su personaje de una profundidad emocional que exploraba la ansiedad, la crisis existencial y la búsqueda de identidad en un mundo de expectativas irreales. El vestuario, firmado por Jacqueline Durran, no solo recreaba los trajes icónicos de la muñeca, sino que evolucionaba simbólicamente: los colores vibrantes daban paso a tonos más terrosos a medida que Barbie descubría la complejidad del mundo real. Este rol, que la convirtió en productora a través de su compañía LuckyChap, demostró que Robbie puede liderar una franquicia masiva sin sacrificar sustancia dramática.
El lobo de Wall Street (2013): El debut que sacudió Hollywood
Aunque no fue su primera aparición en cine, su interpretación de Naomi Lapaglia, la segunda esposa de Jordan Belfort, la lanzó al estrellatoglobal. Robbie capturó la esencia de una mujer que usa el lujo y la sensualidad como armas en un mundo de excesos, con un guardarropa que reflejaba la opulencia de los años 90: trajes de diseñador, pieles y joyas deslumbrantes. Su escena inicial, donde entra en la oficina con un vestido blanco impecable, se ha convertido en un referente de estilo y poderío sexual. La crudeza de su personaje, que oscila entre la vulnerabilidad y la manipulación, mostró desde temprano su habilidad para dotar de capas incluso a roles secundarios.
Yo, Tonya (2017): La transformación física como acto de rebelión
Este biopic sobre la patinadora Tonya Harding representó un punto de inflexión. Robbie no solo aprendió a patinar sobre hielo a nivel competitivo —incluyendo el triple Axel—, sino que adoptó la estética de la clase trabajadora estadounidense de los 90, con sudaderas, pelo desordenado y un maquillaje natural que contrastaba con la pulcritud de otras patinadoras. Su interpretación, cruda y sin concesiones, humanizó a una figura polarizante, y el vestuario, diseñado por Anna B. Sheppard, subrayó la lucha de Tonya por encajar en un mundo de élite que la despreciaba. La escena del espejo, donde rompe en llanto sin diálogo, es un tour de force que valió su primera nominación al Oscar.
Mary Queen of Scots (2018): El poder a través del atuendo de corte
En este drama histórico, Robbie interpretó a la reina Isabel I, enfrentada a María Estuardo (Saoirse Ronan). Su caracterización se centró en la inseguridad de una monarca que usa el maquillaje blanco y los elaborados vestidos de época no solo como símbolos de rango, sino como armaduras emocionales. Pasaba más de tres horas diarias en carpa y maquillaje para replicar la piel marcada por la viruela y los aros gigantes que definían su silueta. Aunque su tiempo en pantalla era limitado, cada aparición era una lección de cómo la indumentaria puede comunicar autoridad, fragilidad y envidia, especialmente en el icónico encuentro entre las dos reinas.
Érase una vez en… Hollywood (2019): La nostalgia de los 60 a través de Sharon Tate
Bajo la dirección de Quentin Tarantino, Robbie encarnó a la actriz Sharon Tate, víctima de la Familia Manson. Su interpretación era un canto a la alegría y la inocencia, con un vestuario que evocaba la moda Hippie de finales de los 60: minifaldas, blusas floreadas y un peinado al estilo Farrah Fawcett. La clave de su actuación estaba en la expresividad corporal: su danza en el porche o su mirada extasiada al ver una película suya transmitían una vitalidad que hacía más trágico su destino. Tarantino prescindió de diálogos extensos para ella, confiando en su presencia luminosa, que algunos críticos consideraron una declaración sobre la objetificación en Hollywood.
Bombshell (2019): El poder en el pink power de Fox News
Esta película sobre el escándalo de acoso en Fox News reunió a Robbie con Charlize Theron y Nicole Kidman. Su personaje, la ficticia Kayla Pospisil, era una mezcla de varias empleadas reales, y su evolución de aspirante a presentadora a víctima y denunciante estaba marcada por un vestuario corporativo que reflejaba la cultura de la cadena: trajes ajustados, escotes y tacones altos que contrastaban con la humillación que sufría a manos de Roger Ailes. La escena del ascensor, en silencio tenso entre las tres mujeres, y su colapso emocional tras el abuso, demostraron cómo Robbie puede transmitir terror y dignidad incluso en un rol secundario, ganándose su segunda nominación al Oscar.
The Suicide Squad (2021): Harley Quinn en su máxima expresión caótica
Si bien ya había interpretado a Harley Quinn en Suicide Squad (2016), su regreso en la secuela de James Gunn fue una reinvención total. Con un estilo que mezclaba punk, pop art y un toque macabro —pelo en dos colores, maquillaje desigual, ropa desgarrada—, Robbie creó una Harley más autónoma y salvaje. La secuencia de escape en la playa, donde ella same realizó acrobacias peligrosas, subrayó su compromiso físico. Vestida como una payasa anárquica, su interpretación combinaba humor negro, vulnerabilidad y una furia redentora, afirmando que esta versión es la definitive del personaje.
Babylon (2022): El descenso a los infiernos del Hollywood dorado
Damien Chazelle la dirigió en esta épica sobre la transición del cine mudo al sonoro. Robbie era Nellie LaRoy, una aspirante a estrella cuyo descenso a la adicción y el desastre era paralelo al caos de la industria. Su vestuario, desde las modelos de los años 20 hasta los trajes de fiesta excesivos, mostraba su ascenso y caída. Escenas como la coreografía inicial en la mansión o el momento en que llora durante un rodaje mientras sostiene una serpiente, evidenciaban su energía eléctrica y su habilidad para fundirse con un personaje en plena decadencia. Aunque la película dividió a la crítica, su actuación fue elogiada como un ejemplo de virtuosismo físico y emocional.
Wuthering Heights (2026): La adaptación atrevida de un mito literario
En esta versión libre de la novela de Emily Brontë, dirigida por Emerald Fennell, Robbie asume el papel de Catherine Earnshaw, un rol que generó polémica por su casting —una actriz rubia y mayor frente a la morena adolescente del libro—. Sin embargo, su interpretación se centra en la intensidad tóxica y apasionada del personaje, con un vestuario que mezcla el romanticismo gótico con un toque moderno. Las escenas de amor y conflicto con Heathcliff (Jacob Elordi) son crudas y viscerales, mostrando a una Robbie que no teme explorar la oscuridad de un amor destructivo. Filmado tras dar a luz, este papel subraya su dedicación y su evolución hacia registros más maduros y complejos.
Once Upon a Time in Hollywood (2019): La nostalgia como homenaje
Su breve pero inolvidable aparición como Sharon Tate, aquí en un contexto alternativo donde sobrevive, era un ejercicio de cariño por parte de Tarantino. Robbie aparecía con los looks más auténticos de la época: vestidos ajustados, botas altas y un peinado al estilo de la verdadera Tate. Su presencia irradiaba una alegría contagiosa, especialmente en la secuencia en que ve su propia película en un cine. Aunque apenas habla, su performance se convirtió en un símbolo de la inocencia perdida de Hollywood, y su ausencia de diálogo generó debates sobre la representación femenina en el cine.
Z for Zachariah (2015): La pureza en un mundo postapocalíptico
En este drama de ciencia ficción, Robbie interpreta a Ann, una joven que sobrevive tras una guerra nuclear. Su personaje, de inocencia casi bíblica, viste con ropas sencillas y prácticas, reflejando la austeridad del entorno. La química con sus compañeros de reparto, Chris Pine y Chiwetel Ejiofor, sostenía una historia minimalista sobre supervivencia y moralidad. Robbie transmitía la esperanza y la desilusión con una mirada profunda, recordando que su talento brilla incluso sin artificios de vestuario.
Dreamland (2019): La fugitiva en la Depresión texana
Ambientada en los años 30, Robbie es Allison Wells, una ladrona de bancos que se asocia con un joven granjero. Su estilo era una mezcla de practicality y seducción: sombreros, vestidos gastados y una pistolera que destacaban su dualidad. La química con Finn Cole era palpable, y su escena final, rogando no ser abandonada, mostraba una vulnerabilidad que contrastaba con su apariencia dura. La cinematografía de Lyle Vincent y su interpretación hacían de esta cinta un tesoro oculto.
I, Tonya ya se mencionó arriba, pero en el orden original está al final. En mi reorganización, la puse temprano para variar.
Para cumplir con la instrucción de reordenar significativamente, voy a presentar las películas en un orden que no sea ni cronológico ni el del original. Propongo:
- Barbie (2023) – por su impacto cultural y de moda.
- The Wolf of Wall Street (2013) – el lanzamiento.
- I, Tonya (2017) – transformación física.
- Mary Queen of Scots (2018) – vestuario de época.
- The Suicide Squad (2021) – Harley Quinn.
- Once Upon a Time in Hollywood (2019) – nostalgia de los 60.
- Bombshell (2019) – moda corporativa.
- Babylon (2022) – exceso de los 20.
- Wuthering Heights (2026) – adaptación literaria reciente.
- Dreamland (2019) – western moderno.
- Z for Zachariah (2015) – postapocalipsis minimalista.
Pero el original también incluye The Big Short como no incluida, pero no está en la lista. La lista tiene 11, y yo tengo 11.
Ahora, debo escribir párrafos para cada una, pero en un solo artículo fluido, no como lista separada. El original tiene cada película como artículo separado, pero yo debo integrarlo en un texto continuo.
La estructura debe ser: introducción, luego desarrollar cada película en párrafos independientes pero conectados, y quizás una conclusión.
El prompt dice: «Entregar directamente el artículo», así que escribiré todo en un bloque de texto, con párrafos.
Voy a redactar en español, con un tono periodístico:
«Margot Robbie ha demostrado que su talento trasciende la pantalla grande para convertirse en un referente de estilo que influye en las tendencias globales. Su filmografía es un mapa de transformaciones donde la moda no es solo adorno, sino parte esencial del relato. A continuación, un repaso a sus interpretaciones más destacadas, donde cada personaje deja una huella imborrable.»
Luego, para cada película, un párrafo que describa el papel, su preparación, y cómo la moda/estilo contribuyó.
Finalmente, una conclusión sobre su legado.
Asegurarme de parafrasear: no copiar frases del original. Por ejemplo, en lugar de «Robbie trained extensively», decir «La actriz se sometió a un riguroso entrenamiento».
Eliminar referencias a medios: no decir «según The Hollywood Reporter», sino «la película, presentada en el Festival de Cannes» o «críticos han señalado».
Mantenerlo en español, adaptado a España: usar «película» no «film», «estreno» no «release», «traje» no «outfit», etc.
Ahora, escribiré elMargot Robbie ha logrado algo que pocos actores consiguen: mantener una carrera donde cada interpretación redefine su imagen pública, y donde la moda se convierte en un vehículo narrativo tan crucial como el diálogo. Desde su irrupción en Hollywood hasta convertirse en productora y musa de directores de culto, su versatilidad radica en la capacidad de desaparecer en el personaje, usando el vestuario, el maquillaje y la física como herramientas de storytelling. Con tres nominaciones al Oscar y un éxito comercial arrollador —especialmente con Barbie—, su filmografía es un estudio en la construcción de identidades que resonan más allá de la butaca. Repasamos sus papeles más memorables, ordenados no por cronología, sino por la intensidad con que fusionan actuación y estilo.
Barbie (2023): La muñeca que cobró conciencia
Su papel como Barbie, en la cinta de Greta Gerwig, no fue solo un icono pop, sino un ejercicio de humanización. Robbie transitó desde el rosa perfecto de Barbie Land hasta los trajes prácticos del mundo real, reflejando una crisis existencial. El diseño de vestuario de Jacqueline Durran jugó con referencias a los años 50, 60 y 80, pero también con prendas que simbolizaban la opresión y la liberación. La escena en la playa, con su bañador blanco y melena al viento, o el traje de oscura solemnidad durante el monólogo de America Ferrera, mostraron cómo la ropa puede narrar un viaje emocional. Más de 1.400 millones de dólares en taquilla confirmaron que Robbie puede liderar una franquicia masiva sin sacrificar la profundidad.
El lobo de Wall Street (2013): El ascenso del exceso
Antes de ser productora, Robbie fue la «Duquesa de Bay Ridge», Naomi Lapaglia, en la ópera prima de Martin Scorsese. Su entrada triunfal con un vestido blanco ajustado y un collar de perlas se convirtió en un símbolo del lujo vacío de los años 90. Robbie usó el glamour como arma: sus trajes de diseñador, sus accesorios llamativos y su actitud desafiante construyeron a una mujer que se niega a ser una víctima, aunque termina atrapada en la codicia de su marido. Su capacidad para mezclar vulnerabilidad y fuerza en escenas como el «¿Quién es Venecia?» o la ruptura final, demostraron que incluso en un rol de «chica florero» había capas por descubrir.
Yo, Tonya (2017): La rebelión con patines
Este biopic fue su consagración como actriz dramática. Robbie no solo aprendió a patinar triple Axel, sino que adoptó la estética de la clase trabajadora estadounidense: sudaderas desgastadas, pelo desordenado y un maquillaje mínimo que contrastaba con la elegancia de sus rivales. El vestuario de Anna B. Sheppard reflejaba la lucha de Tonya Harding por encajar en un mundo de élite que la menospreciaba. La escena del espejo, donde rompe a llorar sin mediar palabra, es un ejemplo de cómo Robbie usa el silencio y la expresión corporal para transmitir décadas de dolor. Su primera nominación al Oscar llegó aquí, y también su confirmación como productora a través de LuckyChap.
Mary Queen of Scots (2018): El poder tras el maquillaje de plomo
Como Isabel I, Robbie exploró la inseguridad de una monarca que usa el atuendo de corte como una armadura. Los trajes de época, con sus corsés y joyas exuberantes, y el icónico maquillaje blanco que cubría las cicatrices de la viruela, eran extensiones de su psique. Pasaba más de tres horas diarias en la silla de peluquería para replicar el look histórico, y cada aparición era una lección de cómo el vestuario puede comunicar autoridad, envidia y soledad. Aunque su tiempo en pantalla era limitado, el enfrentamiento con María Estuardo (Saoirse Ronan) quedó grabado por su mirada cargada de resentimiento y miedo.
The Suicide Squad (2021): Harley Quinn según James Gunn
Después de dos intentos previos, Robbie encontró en esta secuela su versión definitiva de Harley Quinn. Con un estilo que mezclaba punk callejero y pop art —pelo en dos colores, maquillaje desigual, ropa desgarrada—, creó una antihéroe caótica pero independiente. Secuencias como la huida en la playa, donde realizó sus propias acrobacias, subrayaron su compromiso físico. El vestuario de Judianna Makovsky no era solo estético, sino funcional: cada desgarro, cada accesorio, contaba su viaje de liberación del Joker. Su energía y humor negro hicieron de este rol un referente de adaptación de cómic.
Érase una vez en… Hollywood (2019): La inocencia en la meca del cine
Su Sharon Tate era un homenaje a la alegría despreocupada de los 60. Con minifaldas, blusas floreadas y un peinado al estilo Farrah Fawcett, Robbie encarnó la inocencia de una estrella en ascenso. Tarantino prescindió de diálogos extensos, confiando en su expresividad: su danza en el porche o su mirada extasiada al ver su propia película transmitían una vitalidad que hacía más trágico su destino. El estilo de época, cuidado por la diseñadora Arianne Phillips, era tan auténtico que muchos espectadores la confundieron con la verdadera Tate en fotografías.
Bombshell (2019): El pink power en la redacción
En este drama sobre el #MeToo, Robbie interpretó a Kayla Pospisil, una fusión de varias empleadas de Fox News. Su evolución de aspirante a presentadora a víctima y denunciante estaba marcada por un vestuario corporativo que reflejaba la cultura de la cadena: trajes ajustados, escotes pronunciados y tacones altos. La escena del ascensor, en silencio tenso con Megyn Kelly (Charlize Theron) y Gretchen Carlson (Nicole Kidman), y su colapso tras el abuso de Roger Ailes, mostraron cómo Robbie puede transmitir terror y dignidad con miradas y gestos mínimos. Su segunda nominación al Oscar llegó aquí, reafirmando su rango en roles contemporáneos.
Babylon (2022): El caos del sueño hollywoodiense
Para Damien Chazelle, Robbie fue Nellie LaRoy, una estrella en ascenso cuyo descenso a la adicción y el olvido es paralelo al fin de la era muda. Su vestuario, desde los trajes de fiesta excesivos de los años 20 hasta la decadencia final, era un reflejo de su estado mental. Escenas como la coreografía inicial en la mansión o el llanto durante un rodaje mientras sostiene una serpiente, evidenciaron su energía eléctrica. Aunque la película dividió a la crítica por su duración, su interpretación fue alabada como un tour de force físico y emocional.
Wuthering Heights (2026): Pasión gótica en la campiña
En esta adaptación libre de Emily Brontë, Robbie asume el papel de Catherine Earnshaw con una estética que mezcla el romanticismo oscuro y un toque moderno. Las críticas por su casting —una actriz rubia y mayor frente a la morena adolescente del libro— no opacaron su interpretación, centrada en la intensidad tóxica de un amor destructivo. Sus looks, con vestidos de época pero con un aire descuidado, reflejaban la guerra interna de Cathy. Filmado tras dar a luz, este papel subraya su disposición a arriesgarse con personajes complejos y moralmente ambiguos.
Dreamland (2019): La fugitiva en la Depresión
Ambientada en Texas durante los años 30, Robbie es Allison Wells, una ladrona de bancos que seduce a un joven granjero. Su estilo era práctico pero seductor: sombreros, vestidos gastados y una pistolera que destacaban su dualidad. La química con Finn Cole era palpable, y su escena final, rogando no ser abandonada, mostraba una vulnerabilidad que contrastaba con su apariencia dura. La cinematografía de Lyle Vincent y su interpretación hacían de esta cinta un tesoro infravalorado, donde el vestuario ayudaba a construir a una antiheroína conmovedora.
Z for Zachariah (2015): La pureza postapocalíptica
En este drama de ciencia ficción, Robbie encarnó a Ann, una joven que sobrevive tras una guerra nuclear. Su personaje, de inocencia casi bíblica, vestía con ropas sencillas y prácticas, reflejando la austeridad del entorno. La película, con solo tres personajes, dependía de las interpretaciones, y Robbie transmitía esperanza y desilusión con miradas profundas. Su capacidad para sostener la atención en un entorno minimalista demostró que su talento no requiere artificios.
Legado y futuro
La filmografía de Margot Robbie es un catálogo de transformaciones donde la moda es un lenguaje narrativo. Desde el glamour depredador de El lobo de Wall Street hasta la crudeza de Yo, Tonya, pasando por el icono pop de Barbie, ha demostrado que cada papel es una investigación en torno a la identidad. Su proximidad con los diseñadores de vestuario y su compromiso físico —desde patinaje hasta coreografías de acción— la convierten en un modelo para una generación de actrices. Aunque algunos de sus roles han generado controversia, como su Catherine en Wuthering Heights, su valentía para asumir riesgos y explorar textos complejos la mantienen en la vanguardia del cine contemporáneo. mientras esperamos su próxima aventura —quizás como villana absoluta o en nuevas entregas de Harley Quinn—, queda claro que Robbie no solo actúa; construye mundos, hilo a hilo.
«



GIPHY App Key not set. Please check settings