El emotivo despertar de Elle Fanning: de una noche de fiesta a la nominación al Oscar
La noticia de las nominaciones a los Premios Oscar suele encontrar a los actoresExpectantes, pegados a la pantalla, con el corazón en un puño. Para Elle Fanning, sin embargo, la mañana del 22 de enero transcurrió de una manera radicalmente distinta, en un escenario de confusión y sueño que ella misma describe como casi surrealista. La actriz, con una carrera que se extiende desde la infancia, vivió el reconocimiento de la Academia no en un ambiente de tensión calculada, sino en la intimidad familiar, después de una celebración prolongada con su hermana, Dakota.
“No lo estaba viendo”, confiesa Fanning con una franqueza que desmonta el guion esperado. Hablando con este medio, reconoce que se había auto-convencido de que no recibiría la nominación. Tanto ella como Dakota habían salido la noche anterior, prolongando la velada hasta altas horas. Cuando las nominaciones se anunciaron en las primeras horas de la madrugada, la actriz dormía profundamente. Su despertar no fue por el sonido de la televisión, sino por la luminosidad insistente de su teléfono móvil, inundado de mensajes de felicitación. En su estado de confusión, inicialmente atribuyó las felicitaciones al éxito general de la película, no a su candidatura individual como Mejor Actriz de Reparto.
El momento de la certeza llegó en una escena casi cinematográfica. “Salí con los ojos hinchados de sueño y dije: ‘¡ Mamá! ¡Dakota! Despierten. Creo que lo conseguí. Creo que lo conseguí’”, relata. Describe la incredulidad de su familia y su propio deambular por la casa “como un zombie enloquecido que daba vueltas repitiendo ‘¿Esto es real?’”. Solo tras revisar la transmisión en directo pudo asimilar la magnitud de la noticia, desatando un día de celebración que se extendió al equipo completo de la película que lo hizo posible: Sentimental Value.
La cinta, una coproducción noruega dirigida por Joachim Trier, se alzó con nueve nominaciones, un logro colectivo que Fanning celebra con especial énfasis en la categoría de Montaje, para Olivier Bugge Coutté. “Lo que Olivier ha hecho con la película, cómo está editada y construida… es tan particular, tiene una mirada tan aguda y fue tan esencial para la película”, explica. Su reflexión va más allá: “Los editores, he aprendido ahora en el proceso de producción, tienen en gran medida la clave de tu interpretación”. Esta declaración subraya una comprensión profunda del arte cinematográfico, donde la actuación individual dialoga constantemente con la visión del montaje final.
Para Fanning, el proceso de Sentimental Value ha tejido un vínculo familiar entre todo el elenco y equipo desde su presentación en el Festival de Cannes. “El hecho de que esta familia se mantuviera unida, de que nadie quedara fuera, y de que podamos continuar la celebración juntos, es realmente significativo”, afirma, visiblemente emocionada. Esta experiencia colectiva contrasta con la soledad que a veces implica la interpretación, y le confiere un valor añadido a la nominación.
Con tan solo 27 años, Fanning es ya una veterana de la industria, con créditos que incluyen Maleficent, The Beguiled, la serie The Great y la reciente A Complete Unknown. Sin embargo, esta es su primera nominación al Oscar. “He estado actuando desde los 2 años. Nunca había tenido esta experiencia”, reconoce. “Sí significa algo para mí, ser reconocida por mis compañeros. No crees lo especial que se siente hasta que sucede”. Este logro llega en un año profesional particularmente ecléctico, donde coincidieron los estrenos de Sentimental Value y Predator: Badlands, demostrando su rango interpretativo.
Esa versatilidad no es casual. Fanning ha sido consciente desde joven de la necesidad de evitar ser encasillada. “Me gusta tener miedo. Me gusta estar un poco aterrorizada y adentrarme en algo nuevo porque siento que así es como tengo que seguir impulsándome”,declara. Reconoce que papeles como el de Maleficent le abrieron puertas, pero también generaron una etiqueta. “La gente quiere poner la etiqueta de ‘princesa Disney’ sobre ti. Yo pienso: ‘Espera, no hagas eso conmigo’”.
Su personaje en Sentimental Value, Rachel Kemp, una actriz estadounidense que llega a un set noruego, no es de sus roles más extremos, pero sí uno que la invitó a la reflexión. “Estamos en fases diferentes, pero hubo un pequeño sentimiento al interpretarla de que tal vez estaba mirando hacia atrás, a una versión más joven de mí en este mundo”, admite. La ironía de ser nominada por una actriz que, en la trama, cuestiona su propia trayectoria y da un paso atrás valiente, no se le escapa. “Ser reconocida por un personaje que en realidad lucha en su trabajo y luego hace algo muy valiente al alejarse de algo que quiere… es casi meta en sí mismo”, sonríe.
Mirando hacia el futuro, Fanning se prepara para un proyecto largamente esperado: The Nightingale, que producirá y protagonizará junto a su hermana Dakota, una adaptación de la novela de Kristin Hannah que comenzará a rodarse a finales de mes. Es la primera vez que comparten pantalla como protagonistas adultas. “Ella no puede darme órdenes”, bromea sobre la dinámica en el set, recordando que ya interpretó a una versión más joven del personaje de Dakota en I Am Sam hace dos décadas. “Somos actrices compañeras que intentaremos recordarnos eso constantemente”.
El hito de la nominación cierra un círculo para Elle Fanning: el reconocimiento más prestigioso de Hollywood llega no por un papel de fantasía o Blockbuster, sino por un drama intimista y complejo, filmado en otro idioma, que explora las dudas de una artista. Es la consolidación de una carrera que se ha forjado a base de decisiones arriesgadas y una búsqueda constante de autenticidad, lejos de los caminos más trillados. Su historia, desde aquella confusa mañana en la casa de su madre hasta la alfombra roja de los Oscar, es un testimonio de que el reconocimiento puede llegar cuando menos se espera, y a menudo, en el momento más personal.
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