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G-III reporta caída de ganancias en el cuarto trimestre por la bancarrota de Saks Global.

El grupo de moda G-III Apparel Group cerró el cuarto trimestre de su año fiscal 2025 con resultados por debajo de lo esperado, affected por dos eventos de peso: la bancarrota de Saks Global y la inminente finalización de su asociación licenciataria con PVH Corp., propietario de Calvin Klein y Tommy Hilfiger. Estos factores conjugados marcaron un ejercicio desafiante para la compañía, con una caída notable en sus cifras de ventas y beneficios.

En los tres meses finalizados el 31 de enero, la empresa registró un ingreso neto de 31.9 millones de dólares, frente a los 48.8 millones del mismo periodo del año anterior. Las ventas se redujeron un 8.1%, hasta 771.5 millones de dólares. Ajustadas por acción, las ganancias quedaron en 30 centavos, muy por debajo de la proyección de 59 centavos del consenso de analistas. Estos datos cierran un año completo en el que las ganancias netas sumaron 67.4 millones y las ventas totalizaron 2.96 mil millones, un 7% menos, lastradas por la pérdida progresiva del negocio licenciatario con PVH.

Pese al adverso entorno, las marcas propias de G-III mostraron un desempeño robusto. Donna Karan, tras su relanzamiento, experimentó un crecimiento cercano al 40%, impulsado por un «alto nivel de rentabilidad gracias a precios de venta al público saludables y una excelente rotación de stock». La marca cuenta con 1,900 puntos de distribución en Norteamérica. Por su parte, Karl Lagerfeld, con 3,000 puntos de venta en la región, creció en la alta banda de un solo dígito, consolidando su posición en el segmento contemporáneo.

Los impactos contables directos fueron cuantiosos. La quiebra de Saks Global, cliente histórico pero con un peso significativo en el canal de descuento, originó 17.5 millones en gastos por deudas incobrables. A esto se sumaron 45 millones en cargos por deterioro no monetarios, relacionados con la reevaluación de activos intangibles. La compañía está en pleno proceso de desmantelar la estructura que sostenía las licencias de Calvin Klein y Tommy Hilfiger, negocios que representaban aproximadamente el 20% de sus ingresos totales, unos 470 millones de dólares anuales.

De cara al nuevo ciclo, G-III anticipa un período de transición y contracción. La dirección proyecta una caída en ventas del 8%, hasta 2.71 mil millones de dólares, reflejando la salida total de las marcas de PVH. En cuanto a la rentabilidad, prevé un beneficio por acción diluido en el rango de 2.00 a 2.10 dólares, una cifra muy inferior a los 2.93 dólares que esperaba el mercado.

La estrategia para navegar esta desaceleración pasa por un control estricto de costes, pero con una carefully crafted enfoque que evita recortes masivos de plantilla. La compañía identifica 25 millones de dólares en ahorros de coste recurrente (run-rate savings) a lo largo de su cadena de suministro y estructura organizativa. Sin embargo, su presidente y CEO, Morris Goldfarb, defiende mantener intacto el capital humano: «En G-III sabemos que eventualmente reemplazaremos los activos de PVH. Si desprendemos ahora de nuestro talento, es probable que lo perdamos y no haya forma de recuperarlo. Son demasiado valiosos para dejarlos ir».

Goldfarb, quien lidera la empresa desde hace más de cinco décadas, transmitió serenidad ante el panorama. «No sé qué más nos podrían echar encima. Ya superamos la tormenta del COVID y la pérdida del 60% de nuestro negocio con PVH. Este es un buen equipo, con personas brillantes y calculadoras que gestionan el negocio», declaró. La compañía goza de una sólida posición de liquidez, con más de 400 millones en efectivo y 700 millones adicionales en líneas de crédito no utilizadas, lo que le otorga «suficiente capital para ejecutar nuestras necesidades e incluso nuestros sueños».

El destino de ese capital apunta claramente a la expansión selectiva. Goldfarb confirmó que la empresa está explorando activamente adquisiciones de marcas, con especial interés en el sector deportivo, tras cerrar recientes acuerdos de licencia con Champion y Converse. También se menciona la reciente vinculación con French Connection y la búsqueda de otras marcas contemporáneas. «Cada día surge alguna oportunidad. Aún no hemos encontrado el encaje perfecto, pero les aseguro que llegará. Tenemos el equipo y la experiencia para integrar compañías con éxito», remató.

En síntesis, G-III atraviesa una encrucijada定义 por el fin de una era licenciataria y las secuelas de un gran impago, pero sostiene una apuesta clara: preservar su núcleo operativo y de talento para financiar su próxima fase de crecimiento a través de la compra de marcas propias o nuevas alianzas licenciatarias. La resiliencia histórica de la firma y su abultada caja proyectan una transición planificada, aunque los mercados anticipan un año duro que pondrá a prueba su nueva hoja de ruta.

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Escrito por Redacción - El Semanal

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