La cantante Doja Cat ha convertido un antiguo conflicto familiar en un fenómeno de redes sociales tras lanzar en TikTok una serie titulada “The Deadbeat Chronicles”, en la que narra con crudeza y humor su relationship con su padre, Dumisani Dlamini. El episodio más viral hasta la fecha involucra una broma que la artista gastó a su progenitoro: en respuesta a su negativa a asistir a uno de sus conciertos en Sudáfrica bajo excusas de “ensayos de vestuario”, Doja Cat le habría enviado un enlace que supuestamente conducía a la compra de entradas, pero que en realidad dirigía a un sitio web de contenido pornográfico gay amateur.
Según relata la propia ganadora de Grammy en sus videos, su padre inicialmente no hizo clic en el enlace y le pidió que lo reenviara. Al hacerlo, Dlamini reaccionó con confusión y desaprobación, mensajeándole algo similar a: “Cariño, ¿qué es esto? Lo que veo es pornografía gay… No sé si es una estafa”. La artista compartió la captura de pantalla de esta conversación,arcada, bajo el epígrafe de “The Deadbeat Chronicles”, desatando millones de visualizaciones y un intenso debate sobre los límites de la vida privada en la esfera pública.
La respuesta de Dumisani Dlamini no se hizo esperar. A través de su perfil en Instagram, el actor sudafricano, conocido por su participación en la película Sarafina! de 1992, negó rotundamente las acusaciones de abandono. En sus declaraciones, afirmó haber siempre “proporcionado apoyo con el corazón, si no siempre físicamente” a sus hijos. Además, acusó directamente a la madre de Doja Cat, Deborah Sawyer, de haber “lavado el cerebro” a su hija para que construyera una narrativa de padre ausente. “Esa mujer blanca lavó el cerebro a mi bebé diciéndole que la abandoné. Yo nunca abandoné a mi hija”, reza uno de sus mensajes, que refleja una ruptura familiar profunda y mutuamente acusatoria.
Este cruce de acusaciones públicas es el capítulo más reciente de una disputa que se prolonga años. Doja Cat, cuyo nombre real es Amala Dlamini, ha sido explícita en el pasado sobre la ausencia de su padre en su crianza, llegando a etiquetarse a sí misma como “deadbeat” (padre ausente) en su biografía de redes sociales. Criada principalmente por su madre en Nueva York y California, la artista ha comentado en múltiples ocasiones que apenas conoce a su progenitoro, un distanciamiento que ahora documenta en tiempo real para sus más de 20 millones de seguidores en TikTok.
El conflicto adquirió nuevos matices durante la reciente parada de su gira en Pretoria. Tras la viralización de la broma del enlace, Dlamini aseguró haber sido expulsado del recinto del concierto a pesar de haber adquirido entradas, un extremo que neither la artista ni su equipo han confirmado ni desmentido oficialmente, pero que ha alimentado la narrativa de un relaciones completamente fracturadas.
Más allá del morbo, este caso ilustra una tendencia creciente en la cultura pop contemporánea: la utilización de plataformas como TikTok para ventilar disputas familiares, transformando dinámicas privadas en contenido de consumo masivo. Para el espectador, se plantea una pregunta recurrente: ¿hasta qué punto es legítimo utilizar el altavoz público para ajustar cuentas personales? Mientras, la saga de los Dlamini continúa, con cada video, cada respuesta y cada declamación en redes añadiendo un nuevo capítulo a “The Deadbeat Chronicles”, una crónica digital de rencor, humor ácido y heridas abiertas que parece no tener visos de concluir.
«



GIPHY App Key not set. Please check settings