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China ha entendido de inmediato el futuro de la industria tecnológica: «one-person companies» propulsadas por la IA

Ma Ruipeng tiene 41 años y lleva 20 trabajando como programador. Hace tres meses dejó su trabajo para montar su propia empresa. Desde su apartamento en Pekín trabaja con tres ordenadores, herramientas de IA como Claude Code, plataformas de diseño como Figma y, por supuesto, su propia instalación de OpenClaw a la que ha llamado «Big House». Eso es lo que espera de su aventura en solitario: que su casa se haga realmente grande. No ha ganado dinero todavía, pero tiene claro que prefiere trabajar con la IA antes de que la IA trabaje en su lugar.

La era de las Yo S.L. En China

El gobierno apuesta por los emprendedores de la era de la IA. En noviembre la ciudad de Suzhou se apuesta por las startups con más potencial de retorno. En China es el Estado el que se involucra de lleno en este esfuerzo: ofrece subsidios para la infraestructura, es cliente prioritario de esos productos —está pasando con la robótica— e impulsa la competencia entre municipios para atraer el talento. «Es como un Silicon Valley gigante», explicaba Lin Zhang, investigadora de la Universidad de New Hampshire: «cuando emerge una nueva tecnología, todo el sistema burocrático se moviliza par desarrollarla».

Habrá muchos que fracasen. La incertidumbre, eso sí, es notable. Los inversores de capital riesgo afirman que la mayoría de las OPC no acabarán convirtiéndose en negocios viables, aunque admiten que los subsidios gubernamentales animan a más y más gente a comenzar a lanzar ideas para sus startups. Teniendo en cuenta que en el mercado comienzan a producirse despidos frecuentes, esta es una alternativa para muchos exempleados de empresas de tecnología, que pueden así buscar su propia oportunidad con la ayuda del gobierno chino. Es una apuesta por el volumen como estrategia de innovación: muchos fracasarán, pero cuantos más lo intenten, más opciones de éxito habrá.

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El miedo al desempleo es un poderoso aliado. Detrás de muchas de estas historias hay una motivación común: el miedo a quedarse fuera del mercado laboral. La perspectiva de ser reemplazado por la IA tanto en China como en el resto del mundo está comenzando a ser realmente inquietante para toda una generación de trabajadores cualificados. Estas OPC son para muchos de ellos una respuesta a esa amenaza: si no puedes vencer a la IA, úsala. Antes quienes acababan despedidos se fijaban por ejemplo en negocios franquiciados y montaban un bar o un negocio de fotodepilación. El futuro apunta a que muchos montarán ahora su «Yo S.L.», su startup desde casa en la que no hará falta ni oficina ni empleados. La IA se encargará de (casi) todo.

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