La marca Anne Klein, históricamente asociada con la sofisticación urbana y el diseño práctico, dio un giro significativo hacia el activismo y el reconocimiento social al organizar la primera edición de los premios “Women Who Do”. El evento, un almuerzo celebrado en el icónico Rainbow Room de Nueva York, no fue una gala al uso, sino un foro para destacar trayectorias femeninas que trascienden la industria de la moda. Bajo la conducción de la periodista Sara Haines, la velada reunió a un grupo heterogéneo de galardonadas, desde emprendedoras tecnológicas hasta cirujanas jefas, reflejando una vocación de la marca por proyectar su legado más allá de las pasarelas.
El hilo conductor de la ceremonia fue la reivindicación del espíritu pionero de Anne Klein, la fundadora de la casa, quien en los años setenta desafió convenciones y abrió camino a generaciones de diseñadoras y modelos. Jameel Spencer, director de marketing de WHP Global, matriz de la firma, subrayó que el objetivo era equilibrar “la belleza de la imagen con la profundidad del impacto”. “Queremos tocar las almas, no solo crear bellas fotografías”, declaró, anticipando el lanzamiento de la campaña primavera/verano. Su intervención estableció un tono deliberadamente alejado del merchandising puro, enfocándose en la responsabilidad social como pilar de la identidad contemporánea de la marca.
La filosofía de Klein fue glosada por Lynn Flynn, vicepresidenta ejecutiva de WHP Global, quien la definió como una defensora de “mujeres que lideran con confianza, ambición y propósito, convencidas de que la moda debe ser soporte en todos los aspectos de la vida”. Esta declaración de intenciones resonó en el perfil de las homenajeadas. Atoya Burleson, fundadora del podcast y la comunidad “InsideLines”, habló de crear “un espacio de apoyo mutuo donde nos levantamos unas a otras”. Martina Halloran, CEO de Dr. Hauschka, defendió un modelo de negocio donde “las personas están antes que el beneficio”, un desafío para una marca centenaria. Por su parte, la doctora Karen Kostroff, jefa de cirugía mamaria de Northwell Health, combinó el agradecimiento con un llamamiento práctico: “No podemos prevenir el cáncer de mama aún, pero somos excelentes detectándolo. No pospongan su mamografía anual”.
El evento también sirvió para presentar oficialmente las imágenes de la campaña de primavera, protagonizadas por la filántropa Caroline Kelley Rosen y la modelo Tina Kunakey. Ambas encarnan, según Aleesha Worthington, vicepresidenta de marketing, “la confianza, la individualidad y la feminidad moderna” que inspiran la colección. Rosen vinculó explícitamente moda y bienestar: “Ambos mundos giran en torno a la confianza, la autoexpresión y el cuidado personal”. Kunakey, emocionada por ser su primer reconocimiento de este tipo, destacó el honor de recibirlo “de una marca que representa a las mujeres de esta manera”.
La presencia en el salón de figuras como Alva Chinn, leyenda de la pasarela que desfiló para Klein en la mítica Batalla de Versalles de 1973, junto con Joan Smalls, cara reciente de la firma, tejía un puente generacional. Recordaban que la casa siempre ha sido una plataforma de lanzamiento para talentos, una tradición que ahora se expande para incluir a científicas, empresarias y activistas. El mensaje final era claro: en un momento donde la industria se questioning su propio rol, Anne Klein apuesta por redefinir la excelencia no solo por la estética, sino por el compromiso concreto con el avance femenino en todos los campos.



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