1.
La profundidad, para Lamine; los goles, para Ferran.
Después de unas semanas separado del gol, Ferran facturó y por partida doble. El esperado derbi tuvo dos caras, primer tiempo absolutamente azulgrana y segundo acto con más valentía táctica del Espanyol. Flick, con un once sin pensar en el partido de vuelta ante el Atleti y, de lado blanquiazul, Manolo con sus titulares ordenados en su campo. El primer problema detectado fue que Kike García quedó demasiado aislado. Pelota, posesión y ataques sostenidos para el Barça mientras el cuadro perico quedaba limitado a ejecutar el pase largo del potente Dmitrovic. El resultado ofensivo fue: ‘media ocasión’ para el único que podía tenerla, Kike García. La detuvo fácil Joan Garcia.
2. El Barça no redondea y el Espanyol responde.
Con el 2-0, minuto 25, la tormenta psicológica pareció desatarse en las mentes de los azulgranas, todo positivo, y del equipo perico, problemas y más problemas. Regresando a ese minuto, el pase de Lamine fue de billar y el desmarque de Ferran el gran ‘cebo’ para la salida de Dmitrovic. El meta se dejó llevar por el cuerpo del delantero y el simple roce de bota-pelota del delantero posibilitó el gol casi a cámara lenta. Quisó más el equipo de Flick y Fermín casi culmina antes de cerrar el primer tiempo. No cerraron el derbi y tras el descanso, el Espanyol se presentó para jugar 35 minutos muy meritorios.



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