Entre las callejuelas de Roma, donde cada esquina guarda siglos de historia, Britt Lower emprendió una caminata matutina que la llevó desde una tienda de cámaras hasta la majestuosa cúpula del Panteón. Esa misma tarde, la actriz, conocida por su papel en la serie Severance, se convertiría en el centro de atención en el Palazzo Barberini, escenario del desfile de Valentino para otoño 2026. Su presencia no solo destacó por su trayectoria cinematográfica, sino por la manera en que interpretó la esencia de la maison italiana a través de un look que fusionaba herencia y modernidad.
El corazón de la propuesta fue un trench coat pieza clave, elegido en colaboración con su estilista, Rose Forde. Lower describe la pieza como atemporal, destacando su color y el diseño del cuello como elementos que capturaron su atención de inmediato. “Al combinarlo con unas botas altas adornadas, el conjunto adquirió una frescura vibrante y alegre”, explica. Esta combinación refleja una filosofía de estilo que busca equilibrar lo clásico con toques contemporáneos, un enfoque que resuena con la tradición de Valentino, cuyas creaciones, según Lower, “están imbuidas de la misma historia que la ciudad de Roma. Al ponértelas, sientes ese peso cultural. Bajo la paleta de la marca, me imagino saliendo de una película de Fellini”.
La relación entre Lower y Forde trasciende lo profesional; funciona como un laboratorio creativo donde la inspiración proviene de iconos culturales. “Trabajar con Rose es como colaborar con un diseñador en un set de filmación”, señala la actriz. “Nuestra conexión nació de una admiración compartida por David Bowie. Cuando enfrentamos dudas, nos preguntamos: ‘¿Qué elegiría Bowie?’. Su legado, lleno de audacia y juguetón, es nuestro referente”. Este método subraya la importancia de tener una brújula estética clara, un consejo práctico para cualquier lector que busque definir su imagen personal.
Los detalles de belleza completaron la narrativa visual. El maquillaje, obra de Zoe Taylor, y el peinado, realizado por su esposo, el estilista Kenna Kennor, se adaptaron al carácter de la actriz. Lower enfatiza el rol de su cabello rojo y largo en la decisión de dejarlo suelto. “El contraste entre mi melena y el brillo del trench coat fue emocionante. Mi cabello siempre influye en mis elecciones de estilo, y esta vez quería potenciar esa interacción cromática”.
Más allá de los focos, Lower vivió Roma como un residente más. Su rutina incluye explorar la ciudad a pie, una costumbre que comparte con su esposo. “Al llegar a un lugar nuevo, buscamos una tarea cercana y nos lanzamos a caminar. Observamos cómo la gente bulle en las calles y solemos visitar tiendas de segunda mano para descubrir objetos olvidados”. En esta ocasión, su camino los llevó a una tienda de cámaras para adquirir película Polaroid, pasar frente al Panteón —“esa cúpula de hormigón sin refuerzos desde el 125 d.C.”— y saborear un risotto de hinojo y zanahoria. Estos gestos cotidianos recuerdan que la moda no existe en un vacío, sino que se entrelaza con la cultura y la experiencia personal.
El compromiso de Lower con Valentino no termina en Roma. Inmediatamente después del desfile, partió hacia el festival SXSW en Austin, Texas, para el estreno de su película Sender, donde volverá a vestir diseños de la casa. “Vivir el desfile en Roma justo antes de este viaje feels like perfect timing”, reflexiona. Esta continuidad subraya la sinergia entre la actriz y la marca, donde cada aparición pública se convierte en un capítulo de una historia compartida.
Desde El Semanal, este acercamiento a Britt Lower en Roma revela cómo las figuras públicas utilizan la moda como vehículo de expresión, fusionando el arte del diseño con la autenticidad de la vida diaria. Para el lector, queda una lección clara: la elección de una prenda puede ser un diálogo con el entorno, la historia y las referencias culturales, transformando lo cotidiano en una declaración de estilo intencionada.



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