John Elliott, la icónica marca estadounidense, cambia de dueños en un movimiento que apunta a relanzar su esencia vanguardista
La marca de moda masculina John Elliott, conocida por su estética urbana y su conexión con la cultura del skate y el baloncesto, ha sido adquirida en secreto por Centric Brands, el conglomerado de gestión de marcas, y Sam Ben-Avraham, el experimentado emprendedor cofundador de Kith. Según fuentes cercanas a la operación, la nueva propiedad planea un relanzamiento integral de la etiqueta para finales de este año, lo que podría devolverle el protagonismo que ostentaba en la década pasada.
Centric Brands, bajo la batuta de su presidente Andrew Berg, ha transformado su modelo de negocio en los últimos años. Lo que comenzó como una empresa de gestión de marcas se ha consolidado como una plataforma diversificada que agrupa nombres de lujo, deporte y marcas emergentes. Su portafolio incluye etiquetas como Off-White, Robert Graham, Avirex y Jennifer Fisher, entre otras. La inclusión de John Elliott encaja perfectamente en esta estrategia de crecimiento segmentado, especialmente en un mercado que valora la autenticidad y las raíces culturales.
Por su parte, Sam Ben-Avraham aporta una experiencia sólida en el sector retail y de moda. Su historial incluye la fundación de Project, la co-creación de Kith, y la organización de ferias como Liberty Fairs. Su intento fallido de adquirir Barneys New York en 2019 demuestra su interés en revitalizar marcas con patrimonio, aunque ahora parece enfocado en un proyecto más íntimo y específico. Su papel exacto en John Elliott no está claro, pero se anticipa que su visión comercial será clave para la reestructuración.
Fundada en 2012 en Los Ángeles por John Elliott y su socio Aaron Lavee, la marca surgió de una obsesión compartida por el skate, el baloncesto y la estética desenfadada. Rápidamente, se convirtió en un fenómeno de culto entre atletas de élite e influencers; figuras como LeBron James, Kanye West o los Biebers adoptaron sus sudaderas oversize y sus pantalones de cargo como prendas básicas. Este hype se materializó en desfiles durante Nueva York Fashion Week, con front rows repletos de celebridades, y hasta una presentación en la azotea del Centre Pompidou de París para la colección primavera 2023.
El reconocimiento llegó pronto: Elliott ganó el premio GQ al Mejor Diseñador Novel al año de su lanzamiento y fue nominado al CFDA como Diseñador de Moda Masculina del Año en 2016. Sus colaboraciones con gigantes como Nike y Gap, así como su vínculo con la ciudad de Los Ángeles para una colección cápsula, reforzaron su posición como una marca puente entre el streetwear y el lujo accesible. Con el tiempo, Elliott amplió su oferta a una línea femenina y evenutalmente a mobiliario, buscando trascender la moda.
Sin embargo, en los últimos años, la marca comenzó a perderfuel. Los cambios en las preferencias de los consumidores, que viraron hacia estilos más minimalistas o hiperdeportivos, dejaron la estética característica de Elliott —con sus siluetas relajadas y suattention al detalle artesanal— en una zona gris. A esto se sumaron problemas financieros internos, agravados por el golpe de la pandemia, que afectó especialmente a negocios con presencia física significativa.
En su apogeo, John Elliott operó seis tiendas en Estados Unidos, incluyendo emblemáticas en el SoHo de Nueva York y en West Hollywood. Ambas permanecen abiertas, pero las ubicaciones de Toronto, Aspen, Miami y Madison Avenue ya han cerrado. Hoy, la actividad comercial se concentra en su página web, donde ofrece una selección de básicos masculinos —camisetas, sudaderas, pantalones de cargo y gorras— aunque la línea femenina ha desaparecido en favor de un enfoque unisex.
Curiosamente, antes de esta venta, circulaban rumores sobre el posible cierre de la empresa o su adquisición por grupos mayores. Authentic Brands Group, especializado en comprar marcas con fuerte reconocimiento, mostró interés, pero el tamaño de John Elliott —con ventas muy por debajo de los mil millones de dólares que suelen buscar— no se alineaba con su estrategia. Esta condición abrió la puerta a Centric, más flexible y con experiencia en revitalizar marcas de escala media.
Con Centric como socio industrial y Ben-Avraham como estratega comercial, John Elliott tiene todos los números para un comeback. La pregunta ahora es si podrá reconectar con una generación de consumidores que ha redescubierto el valor de la autenticidad y las historias detrás de las etiquetas. El sector de la moda observa con atención, consciente de que los renacimientos de marcas icónicas son tan contingentes como los derrumbes.



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