in

El ‘dream-team’ que está reformulando la música clásica

Algo está ocurriendo en la música clásica. Testigo de ello fue el público durante ‘La Pasión según San Mateo’ con la Royal Concertgebouw Orchestra en Ámsterdam. Klaus Mäkelä sostenía sus brazos en el aire. Había un silencio sepulcral tras finalizar el último compás, pero cuando … aún hay música. Este finlandés, poco a poco, fue bajándolos mientras los arcos seguían sobre los instrumentos. El mundo callaba atónito y Mäkelä iba encogiendo gradualmente su cuerpo hasta quedar consumido por Bach, con un puño pegado al pecho y los ojos cerrados, absolutamente arrastrado por la obra. Un minuto y medio de silencio que es capaz de sostener ‘La Pasión’ y, al tiempo, desafiar todo lo impuesto, todo lo que se espera, todo lo que se exige. En ese gesto está explicado todo lo que está pasando porque para encontrar la última ‘Pasión según San Mateo’ de la Concertgebouw bajo su director titular tenemos que remontarnos a 1999, cuando Riccardo Chailly la dirigió solo una vez. Algunos se preguntaban por qué apostar por un director como Mäkelä si se puede contar un especialista barroco. Gianandrea Noseda confesaba recientemente a este periódico que tenía respeto a esa obra: «Creo que es demasiado grande para mí. Pero un día la haré para demostrar lo pequeño que soy enfrente». Sin embargo, en ese silencio de un minuto y medio está la respuesta, que son los aplausos que a continuación rompen ese recogimiento de un modo apabullante.
Mäkelä es una de las voces de una generación que marca la música clásica y que, junto a otros como Daniel Lozakovich (25 años), Yunchan Lim (22), María Dueñas (23), Lucas y Arthur Jussen (33 y 29) o Jan Lisiecki, han propuesto una nueva forma de decir. Mucho se ha hablado de ellos: hay quienes los encumbran y hay quienes los condenan, quienes los cuestionan y quienes los alientan. Pero hay una verdad incuestionable: todos ellos tocan en los mejores auditorios, dirigen las mejores orquestas y sus conciertos se llenan. Aunque quizá lo interesante de esta generación, más allá de su continuidad o no, reside en su capacidad para conjugar un respeto absoluto por la tradición con una libertad interpretativa envidiable, que no teme explorar los límites de la obra, no teme al error, y que, al tiempo han de lidiar con los riesgos y peligros de una sociedad marcada por una inmediatez que atiza. «Creo que los grandes compositores fueron pioneros creando, en muchas ocasiones, obras y estilos en las que nadie creyó en un principio. Nuestra generación ha entend

¿Qué opinas?

Escrito por Redacción - El Semanal

El Semanal: Tu fuente de noticias, tendencias y entretenimiento. Conéctate con lo último en tecnología, cultura, economía y más. Historias que importan, contadas de manera dinámica y accesible. ¡Únete a nuestra comunidad!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

GIPHY App Key not set. Please check settings

Lo más importante es ganar la Champions

Baja en el Bayern antes del duelo contra el Real Madrid