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El sector del lujo proyecta una recuperación robusta para 2026.

El sector del lujo global ha recibido un espaldarazo significativo de la mano de uno de los mayores bancos de inversión del mundo, que pronostica un punto de inflexión para 2026 tras dos años de ventas magras. Según un informe reciente de HSBC, las principales casas de moda y objetos de valor podrían experimentar un crecimiento de ventas de un solo dígito, impulsado por correcciones estratégicas internas y una normalización de las dinámicas de mercado, aunque con sombras regionales que requieren atención.

El análisis, que cubre ocho de los grupos más influyentes del sector —entre ellos LVMH, Richemont y Kering—, señala que las empresas han comenzado a abordar problemas estructurales que lastraron su rendimiento reciente. Entre estos destaca la denominada “inflación por codicia”, consistente en ajustes de precio desproporcionados frente al aumento real de costes, así como una etapa de alta rotación en altos cargos ejecutivos y creativos que ahora tiende a estabilizarse. Este proceso de recalibración, unido a planes de expansión retail en curso y una mejora percibida en el tráfico de tiendas en ciudades clave como Nueva York, Dubái, Londres o Milán, configura el optimismo de base del banco.

La recuperación, sin embargo, no será uniforme ni está exenta de riesgos geopolíticos inmediatos. El conflicto en Oriente Medio, iniciado recientemente, ya está perturbando el comercio y el turismo de lujo en una región que hasta ahora se había comportado como un enclave de demanda robusta. La volatilidad en los precios del petróleo y la incertidumbre sobre la duración de las hostilidades ensombrecen, al menos a corto plazo, un mercado que durante años se nutrió del flujo de visitantes adinerados y del gasto local.

En el plano micro, HSBC observa una tendencia alentadora: marcas de distintos niveles de precio, anteriormente estancadas, están mostrando signos de reactivación gracias a una fijación de precios más comedida y a la multiplicación de lanzamientos de productos exitosos. El informe menciona expresamente la mejora en el desempeño de nombres como Burberry o Dior, y sugiere que Gucci podría seguir una senda similar en la segunda mitad del ejercicio, si sus equipos de mercadotecnia aciertan en las nuevas colecciones.

A nivel de recomendaciones de inversión, el banco ha modificado sus evaluaciones para varias firmas. Destaca la mejora de Moncler y Hermès, ambas ascendidas a “compra”, con objetivos de precio revisados al alza (72 y 2.350 euros respectivamente), al anticipar un crecimiento orgánico sólido y una ejecución operativa convincente. LVMH mantiene su calificación de compra, si bien con un precio objetivo ligeramente incrementado (705 euros), confiando en la aceleración de su división de moda y marroquinería. Kering, por su parte, también es promovido a “compra” desde “mantener”, aunque con un objetivo de precio más modesto (310 euros) al considerarse que el esperado resurgir de Gucci será gradual.

La firma suiza Swatch experimenta un cambio notable, ascendiendo a “mantener” desde “reducir”, tras intuir un punto de inflexión en sus ventas y un cambio de tono en su dirección. En el extremo opuesto, Prada ve recortado su precio objetivo (a 59 dólares de Hong Kong) pese a mantenerse como “compra”, lastrado por preocupaciones sobre liquidez, el desempeño de Miu Miu y la integración de Versace.

El escenario presentado por HSBC es claramente heterogéneo. El banco reconoce que factores macroeconómicos como la fortaleza del mercado estadounidense y una posible base de comparación más favorable en China —tras el timing del Año Nuevo Lunar— podrían actuar como motores. No obstante, advierte que el vector de Oriente Medio supone ahora un lastre potencial, y que la valoración de muchas acciones ya descontaba un empeoramiento prolongado. Su conclusión es que, una vez que se materialicen los primeros datos positivos de la actividad comercial, el sector podría ofrecer una oportunidad de inversión atractiva, precisamente por haber caído en cierto olvido inversor durante el periodo de dificultades.

En definitiva, el mensaje es que la fase más aguda de ajuste del lujo parece estar cediendo. La combinación de precios más racionales, una gestión más estable y la voluntad de innovar en producto podría revertir la tendencia. El crecimiento no será espectacular, pero sí sostenido, y estará liderado por empresas con capacidad de ejecución clara y carteras de marcas resilientes. La principal incógnita seguirá siendo, por ahora, la duración y extensión de la conmoción geopolítica en una región históricamente vital para el esplendor del sector.

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Escrito por Redacción - El Semanal

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