
Ser mujer es perjudicial para la salud. Así se llama el libro que acaba de publicar Elena Casado Pineda, anestesióloga y especialista en dolor crónico. «No estamos locas, somos invisibles», afirma en el prólogo. «Nuestras enfermedades están menos estudiadas e incluso, a veces, mal medicadas», dirá más adelante. La doctora sostiene, con los datos en la mano, que la medicina ha estudiado, diagnosticado y tratado históricamente el cuerpo femenino desde parámetros masculinos. Es decir, «el hombre convertido en la norma biológica por d
Lo normal, según evidencia, es que pasen cosas como esta: «Las mujeres tienen el doble de probabilidades que los hombres de desarrollar dolor crónico. Y, aun así, si llegan a la consulta quejándose de que les duelen las rodillas cada día, de manera persistente, también tienen muchas más probabilidades de salir con una prescripción de medicación para la ansiedad, mientras que un hombre saldría con un volante para una resonancia».
Para apoyar sus argumentos, la doctora lanza al aire preguntas que se responden solas: «¿Sabías que el dolor menstrual puede ser tan intenso como el de un infarto? ¿Que antes de 1993 la mayoría de los estudios clínicos no incluían a las mujeres? ¿Que si eres mujer tardas de media dos años más que un hombre en recibir un diagnóstico médico? ¿Que enfermedades que afectan principalmente a mujeres, como la endometriosis, son las más infrainvestigadas?».
En Ser mujer es perjudicial para la salud (Molino) incide en que se ha normalizado el sufrimiento femenino, tanto el derivado de la menstruación como el del parto, la menopausia o las enfermedades autoinmunes: «Era normal que la regla doliera hasta dejarte en la cama. Que una cesárea no mereciera la baja porque ‘ya tienes el permiso de maternidad’. Que, en las revisiones de ginecología, el espéculo doliera». «En mi consulta veo a diario cómo las mujeres aceptan dolor, incomodidad o agotamiento como si fueran inevitables», cuenta la Dra. Casado en conversación con MUJER HOY.
Medicina de género
«La ciencia ha invisibilizado sistemáticamente el cuerpo de la mujer», añade. Un hecho que la ha llevado a hablar claro de ese «asesino invisible» que es el infarto femenino, del clásico «es normal, ya se te pasará», del bíblico «parirás con dolor», que la reina Victoria de Inglaterra contra



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