Ferragamo ha presentado unos resultados anuales que reflejan un ejercicio de transformación estratégica, con cifras que muestran una contracción en los ingresos pero una mejora progresiva en la rentabilidad hacia la segunda mitad del año. La icónica casa de moda italiana, centenaria y símbolo del lujo artesanal, cerró 2025 con una facturación de 976,5 millones de euros, lo que supone un descenso del 5,7% respecto al año anterior. Sin embargo, el resultado neto ajustado pasó de pérdidas a ganancias modestas en el segundo semestre, indicando que las medidas de reestructuración están comenzando a dar fruto.
El eje de esta reconversión radica en una política de concentración en las categorías fundamentales: el calzado y los artículos de cuero, pilares históricos de la firma. La colección Hug, con su diseño distintivo, se ha ampliado y el modelo Soft se ha consolidado como un éxito de ventas. Paralelamente, se ha potenciado la categoría de seda y accesorios como charms, bisutería y cinturones, aprovechando las ventas cruzadas en tienda. La aspiración declarada es posicionar a Ferragamo como «destino de referencia en calzado», un segmento que aportó el 43,4% de los ingresos totales.
Por canales de distribución, la venta directa al consumidor (DTC) sigue siendo el pilar del negocio, representando el 75% de las ventas. Esta vía, que incluye tiendas propias y e-commerce, mostró una ligera mejoría en moneda constante. La estrategia aquí es clara: optimizar la red física mediante el cierre de aproximadamente 70 establecimientos con bajo rendimiento, muchos de ellos en China, para reorientar la inversión hacia locales en ciudades más dinámicas y con mayor potencial de consumo. La plataforma digital también ha sido objeto de mejoras para impulsar una experiencia de compra online más sofisticada.
El canal mayorista, por su parte, sufrió una caída severa del 17,5%, en línea con una política más selectiva y de mayor control. La casa ha priorizado la presencia en mercados donde cuenta con own stores o franquicias, evitando diluir la marca en puntos de venta no alineados con su imagen. Un episodio puntual fue la suspensión temporal de envíos a un importante mayorista estadounidense, una decisión que ya ha sido revertida, y que subraya la nueva disciplina en la gestión de la distribución.
Geográficamente, las Américas han sido el motor de crecimiento. Estados Unidos registró un sólido avance de doble dígito, y Latinoamérica mostró un dinamismo destacado con un aumento de un solo dígito alto. Europa se mantuvo estable, aunque con un contexto comparativo desafiante. La región de Asia-Pacífico arrastró la peor evolución, lastrada por el desplome en China, un mercado que continúa en terreno negativo a pesar de algunos indicios de recuperación en un nuevo perfil de cliente entre 30 y 38 años. Japón se resintió tanto por la fortaleza del yen como por la menor afluencia de turistas chinos.
En cuanto a márgenes, el EBITDA se contrajo un 22,7% hasta los 166 millones de euros, con una incidencia del 17% sobre ventas. La gestión de costes y la reducción de referencias de bajo rotación (SKUs) son medidas clave para mejorar la eficiencia y clarificar la oferta al cliente. Los gastos de capital se han moderado significativamente, centrándose en la renovación de la red comercial.
Ernesto Greco, miembro del consejo ejecutivo, enfatizó que la estrategia para 2026 se basa en «consolidar los primeros éxitos del plan de acción», especialmente en el canal DTC. Sobre la búsqueda de un nuevo consejero delegado tras la salida de Marco Gobbetti en marzo de 2025, confirmó que el proceso está en marcha, pero subrayó que la prioridad es que el equipo actual mantenga el ritmo de ejecución.
El contexto geopolítico, particularmente la guerra en Oriente Medio, se considera de impacto indirecto pero potencialmente significativo: podría amortiguar el gasto de lujo global por inflación y menor propensión al viaje. Ferragamo, con una exposición directa mínima en la región, no se vería afectada de forma inmediata.
En síntesis, Ferragamo está navegando un difícil entorno macroeconómico y geopolítico mediante un plan de ajuste que apunta al núcleo de su ADN: calidad artesanal, categorías clave y un canal de venta directa más controlado y rentable. La believers en este giro dependerá de su capacidad para recuperar terreno en China y mantener el impulso en las Américas, mientras continúa puliendo su propuesta de valor en un mercado de lujo cada vez más competitivo.



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