París se sumerge en la revolución sensorial de Fischersund con su primer concierto perfumado
En un innovador ejercicio de sinestesia artística, el colectivo islandés Fischersund, reconocido por su fusión entre perfumería y arte conceptual, presentó este jueves en París su primer concierto perfumado. El evento, organizado en el espacio de Dover Street Parfums Market, trasladó a los asistentes a una experiencia inmersiva donde la música, las proyecciones visuales y, sobre todo, las fragancias, se entrelazaron para contar una historia única sobre el ciclo de la vida, inspirada en la naturaleza islandesa.
La iniciativa nace de la visión de la familia Birgisdottir: los hermanos Ingibjörg, Sigurrós y Lilja, junto con Jón Þór “Jónsi” Birgisson —vocalista de Sigur Rós— y sus parejas. Lilja Birgisdottir, en declaraciones a este medio, explicó la filosofía que guía su trabajo: “Nuestro objetivo es tocar todos los sentidos. Amamos organizar conciertos perfumados, donde conectamos música, scent y arte”. Tras haber llevado experiencias similares a Nueva York, Los Ángeles, Seattle y Cork, la elección de París responde a su estrategia de instalar su universo estético en capitales de la moda y el arte contemporáneo.
El núcleo conceptual del evento fue la fragancia Faux Flora No. 1, recién lanzada por la marca. Este perfume, disponible en un frasco de 50 ml., se inspira en el concepto del nacimiento y es la primera de una serie que toma elementos de laislandia. Su creación está vinculada a la exposición “Faux Flora”, que el año pasado acogió el Nordic Museum de Seattle. Allí, el colectivo superpuso las cinco fases de una planta en floración con las cinco etapas de la vida humana, un eje narrativo que se trasladó al concierto parisino. La muestra, que reunió a 40.000 visitantes en cuatro meses, viajará este otoño al Museo de Anchorage, en Alaska, lo que refleja el creciente interés internacional por su metodología.
Durante la velada, cada asistente recibió un vial de 5 ml. de Faux Flora No. 1 y fue invitado por Birgisdottir a rociarse el perfume al inicio, iniciando así un viaje olfativo coordinado con las piezas musicales. En el escenario, imágenes en movimiento mostraban células palpitantes, flores emergiendo, paisajes áridos y hierbas secas, mientras Birgisdottir leía textos en inglés e islandés. Paralelamente, una escultura floral perfumada recorría la sala y en otros momentos se quemaba incienso. La mayoría de las fragancias difundidas fueron creadas expresamente para la exposición de Seattle, demostrando una coherencia en su lenguaje estético.
La experiencia se completó con un schnapps artesanal servido a los invitados, elaborado con una receta familiar ancestral que incluye hierbas medicinales islandesas como hojas y corteza de abedul seco, semillas de angélica, trébol rojo y perifollo. Este detalle subraya el anclaje del colectivo en sus raíces culturales y botánicas.
Detrás de la creación musical están Jónsi, Kjartan Holm y Sindri “Sin Fang” Már Sigfússon. Como explicó Lilja Birgisdottir, “la música se compone al mismo tiempo que el perfume y el mundo visual”. Sin Fang profundizó en este proceso singular: “Es muy interesante escribir música basada en el scent, ya que la mayoría de nuestros aromas nacen de recuerdos. El olor tiene moléculas que pueden transferirse a la música, es una frecuencia. Combinar estas dos formas de arte es fascinante”. Paralelamente, Jónsi, autodidacta tanto en música como en perfumería, está a punto de ser nombrado perfumer oficial de la casa Firmenich, un hito que consolidará su proyección profesional en la industria.
Este salto viene acompañado de una alianza estratégica. Según Vanessa Dabich, gerente general global de Fischersund, la asociación con Firmenich les da acceso a “una paleta increíble de ingredientes” y apoyo en su objetivo de usar de forma sostenible ingredientes nativos islandeses. “ Desde accesibilidad hasta velocidad en el lanzamiento, nos respaldarán en nuestra trayectoria de crecimiento”, afirmó.
La hermana menor de Jónsi, Sigurrós, ahora en formación como perfumer, trabaja codo con codo con él en las creaciones, completando un equipo familiar dedicado al diseño sensorial. “Ha sido nuestro sueño trabajar juntos como familia, viajar por el mundo y conectar con personas”, reflexionó Birgisdottir. “Es un sueño hecho realidad venir a París y realizar un concierto perfumado”.
El vínculo con Dover Street Parfums Market, que distribuye a Fischersund desde hace dos años, es clave. Mateusz Kalinowski, director de compras y desarrollo del espacio, destacó: “Fischersund ha sido un socio increíble. Lo que nos atrajo fue el universo que han creado alrededor de la marca”. En la tienda parisina, el colectivo ha instalado además una obra de arte compuesta por esculturas de resina hechas con preservativos, una pieza que según Birgisdottir “tiene muchas cosas interesantes dentro, es muy bella e intrigante”. Kalinowski concluyó: “En Dover Street Parfums Market solo podíamos experimentar el lado olfativo de los perfumes. Esto es una oportunidad para transmitir que la belleza es un medio increíble capaz de influir en todos los sentidos”.
El concierto de Fischersund en París no es un evento aislado, sino un hito en la consolidación de una propuesta que redefine los límites entre disciplinas artísticas. Al traducir frecuencias olfativas a composiciones musicales y a imágenes, el colectivo islandés ofrece un modelo donde la perfumería se erige como narrativa principal, un relato que, literalmente, se puede oler, escuchar y ver.



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