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Iglesia, Estado, Aragón y Cataluña, ¿quién ha estado a la altura de los murales de Sijena?

Existe una fecha clave que determina el destino de las pinturas murales de la sala capitular del Monasterio de Santa María de Sijena. ¿Cuál? El 15 de junio de 1995, el día en que se aprueban los cambios de las demarcaciones territoriales de las … diócesis por el Vaticano. En ese momento, algunas parroquias situadas en Aragón, que siempre habían sido dependientes de la diócesis catalana de Lérida, pasan a formar parte de la nueva Diócesis aragonesa de Barbastro Monzón. Esto abre la vía a un continuo enfrentamiento por el control patrimonial de la zona que acabará en mayo de 2025 con la sentencia firme del supremo que obliga al Museo Nacional de Arte de Cataluña a devolver las pinturas murales. ¿A riesgo de perderse para siempre?
El historiador de arte Albert Velasco lleva 25 años siguiendo el caso de manera directa. Él era el conservador del Museo de Lérida y máximo experto del arte de la Franja cuando la Guardia Civil entró en el centro a la fuerza para requisar 43 piezas originarias de Sijena, que los juzgados habían determinado que pertenecían a la iglesia aragonesa. Ahora reúne la historia de estos hechos en el ensayo ‘Les pintures de Sijena. Un foc que encara crema’ (Pòrtic). El libro traza el recorrido de esta obra maestra del románico tardío desde su concepción en el año 1200 por un colectivo de artistas que se presupone ingleses, hasta la actualidad, en que la jueza de instrucción número 2 de Huesca, Rocío Pilar Vargas, todavía estudia los 4.000 páginas de informes para decidir cómo y cuándo se devuelven las pinturas, si es posible retornarlas. «A veces nos olvidamos que las pinturas no son patrimonio catalán, ni aragonés, ni siquiera español, sino que es universal. Nuestro único deber debería ser preservarlo. Son una absoluta obra maestra. Creer que no hay riesgo de perderla para siempre, obviar los informes técnicos y que así suceda es una vergüenza que nos acompañará toda la vida», comenta Velasco.

Después de aquel trasvase de diócesis, en 1997 arrancan los múltiples pleitos iniciados por el entonces alcalde de Sijena, Alfonso Salillas. Empieza a extenderse el relato de que el rescate del incendio de las pinturas murales en 1936 no había sido más que un expolio orquestado por los catalanes y que Josep Gudiol sólo las salvó como botín de guerra. «Llegaron a decir que los propios catalanes habían quemado la iglesia, cuando está documentado, como ocurría por todas partes en aquellos años, que eran los propios vecinos de Sijena, entre sus grupos

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Escrito por Redacción - El Semanal

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