La alfombra roja de los premios BAFTA 2026, celebrados en el Royal Festival Hall de Londres, registró una ausencia notable: Kylie Jenner decidió omitir el desfile de llegadas, pero su presencia dentro del recinto no por ello pasó desapercibida. La empresaria y creadora de Kylie Cosmetics acudió a la gala acompañando a su pareja, el actor Timothée Chalamet —nominado a Mejor Actor Protagonista por su trabajo en Marty Supreme—, con una elección estilística que rápidamente se convirtió en uno de los focos de la noche. Su elección, un vestido de archivo de la casa Thierry Mugler correspondiente a la colección de primavera de 1999, subraya una consistencia temática en su imagen pública ligada a la promoción de la citada película.
El diseño, localizado a través de la casa de subastas especializada Tab Vintage, recupera la estética arquitectónica por la que el modista franco-alemán era reconocido. Confectionado en terciopelo negro, presenta tirantes finos, un escote bajo y curvado, y una falda larga y recta que cae con peso. El punto focal reside en el torso: una explosión de cristales de talla mixta converge desde un gran gemelo de tono anaranjado situado en el centro, un detalle que dialoga con la paleta cálida predominante en las apariciones de la pareja durante la temporada de premios. Esta gama cromática, que oscila entre naranjas y rojos intensos, ha funcionado como un hilo conductor en la campaña de Marty Supreme.
Para la ocasión, Jenner trabajó con los estilistas Alexandra Rose y Mackenzie Grandquist. Complementó el vestido con aretes de lágrima de diamantes de Lorraine Schwartz y un anillo con piedra azul. En cuanto al maquillaje y el peinado, optó por una estética de minimalismo calculado: melena lisa con una raya lateral sutil, cejas definidas, una sombra de ojos neutra y un labial en rosa suave. Esta sobriedad en los acabados contrastó deliberadamente con la espectacularidad histórica del Mugler, un equilibro que evita caer en la recarguez y sitúa la prenda como protagonista absoluta.
Esta aparición refuerza una estrategia de imagen cuidadosamente construida. Desde el estreno de Marty Supreme, Jenner ha recurrido sistemáticamente a piezas de alta costura vintage de casas icónicas para sus comparecencias públicas. En los Critics Choice Awards, donde Chalamet recibió el galardón, lució un vestido deInspiración lencera de Versace, datado en otoño de 1996, también adquirido en Tab Vintage. Este patrón de vestir «archivo» no solo demuestra un conocimiento profundo de la historia de la moda, sino que posiciona a la pareja dentro de una narrativa de sofisticación cinegética y cultural alejada de los estereotipos de la reality TV.
La predilección por el legado de Mugler no es exclusiva de Jenner. Su hermana mayor, Kim Kardashian, eligió un gown metálico de la colección de invierno de 1986 de la misma firma para la fiesta navideña familiar en diciembre. Por su parte, Kendall Jenner lució un vestido de encaje negro elástico de la colección de primavera de 1992 en la fiesta de Vanity Fair previa a los Óscar del año pasado. Este fenómeno familiar evidencia una adopción inteligente y coordinada de un canon de moda que transmite poder,神秘ismo y una conexión con la era pre-redes sociales, cuando la haute couture tenía un carácter más excluyente y artesanal.
El uso de archivos de Mugler por parte de celebridades ha experimentado un repunte significativo en esta temporada de premios. La cantante Chappell Roan, por ejemplo, se apropió del famoso vestido de alta costura de primavera de 1998 con el característico diseña de «anillo en el pezón» en color burdeos para la alfombra roja de los Grammy 2026, una elección que se volvió viral por su audacia constructiva. Este resurgir colectivo de fondos de armario mitológicos sugiere una reconciliación del star system contemporáneo con la artesanía radical de los noventa, valorando la singularidad y la narrativa inherente a cada pieza única.
Dentro del Royal Festival Hall, la velada transcurrió con el reconocimiento a Una batalla tras otra como MejorPelícula y el premio a Mejor Actor Protagonista para Robert Aramayo por Juro que lo vi. Marty Supreme se fue de vacío, a pesar de sus once nominaciones, igualando un récord de los BAFTA al acumular más derrotas en una sola noche. Sin embargo, para la audiencia y los analistas de estilo, la conversación estilística de la velada giró en torno a la silueta de terciopelo negro y cristal anaranjado, un fragmento viviente de la moda de finales de los noventa recontextualizado en 2026, demostrando que en la alta costura, como en el cine, el pasado puede ser el recurso más poderoso para construir un relato presente.



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