El informe, que ofrece una radiografía temprana del grado de conocimiento, uso y valoración social de la inteligencia artificial en España, revela cómo la notoriedad de estas herramientas se ha disparado en muy poco tiempo. Ocho de cada diez adultos han oído hablar de ‘chatbots’ como ChatGPT, Gemini o Copilot. Sin embargo, esa elevada notoriedad no se traduce necesariamente en una comprensión de esta tecnología: solo un 55% afirma que entiende en qué consiste la inteligencia artificial.
La adopción también es significativa. El 53% de la población declara haber utilizado aplicaciones de IA, lo que dibuja una sociedad prácticamente dividida entre usuarios y no usuarios.
Valoraciones desiguales según el ámbito de aplicación
A comienzos de 2026, en la sociedad española prevalece un sentimiento de preocupación respecto a la IA (un 49%), frente a quienes se muestran entusiasmados (16%) o indiferentes (13%). Son muchos, además, los que no tienen una opinión formada todavía (20%). El nivel de familiaridad influye claramente sobre los sentimientos: quienes tienen un mayor nivel de comprensión de la IA y quienes han utilizado chatbots tienden a ser más positivos y a tener una opinión más definida, aunque la preocupación prevalece en todos los grupos.
Sin embargo, cuando se pregunta por el futuro son más las personas que piensan que “el desarrollo de máquinas y sistemas basados en la IA mejorará la sociedad” (un 47%), frente a quienes opinan que empeorará nuestras vidas (un 39%).
Estas valoraciones cambian de forma notable según el ámbito analizado. La mayoría de la población reconoce el potencial de mejora asociada a la inteligencia artificial en áreas como salud y medicina (79%), productividad en el trabajo (63%), ocio (60%), aprendizaje (59%), lucha contra la delincuencia (59%) y actividades creativas (52%).
En paralelo, predominan los recelos en cuestiones como la protección de la privacidad (un 71% cree que empeorará), las relaciones personales (61%), la veracidad de la información (59%), la salud mental y bienestar emocional (55%), las campañas electorales (51%) o el empleo (48%).
Si profundizamos en el ámbito laboral más allá de los temores sobre la posible destrucción de puestos de trabajo, predominan los españoles que piensan que la IA complementará y potenciará el trabajo que actualmente realizan las personas (un 58%) frente a quienes creen que la inteligencia artificial sustituirá el trabajo desarrollado por ellas (37%).
Cuando se plantea un escenario de sistemas completamente autónomos, la percepción dominante es que su rendimiento sería inferior al humano en la mayoría de las ocupaciones. La excepción clara es la traducción entre idiomas, donde se atribuye a la IA una ventaja comparativa. Esa cautela se refleja también en la escasa comodidad ante determinados usos, como el acompañamiento psicológico, la atención al cliente, los diagnósticos médicos, las intervenciones quirúrgicas o la conducción autónoma.



GIPHY App Key not set. Please check settings