
Hoy en día la caída capilar ha pasado a ser una de las principales preocupaciones de muchas mujeres, y aunque no es lo que quieres escuchar, existen muchos factores que contirbuyen. El estrés, los cambios hormonales, la alimentación o el ritmo de vida han provocado que ya no sea un fenómeno estacional, sino una realidad que puede aparecer en cualquier momento del año. ¿La buena noticia? Que tiene solución, aunque no es apta para las más perezosas. «La constancia es el verdadero tratamiento anticaída: respetar las pautas y los tiempos permite reeducar el ciclo capilar y conseguir resultados visibles y duraderos», explica Jose Suárez, director del salón Florent Suárez Peluqueros (A Coruña).
Pero ¿son todos los tipos de caída iguales? No. Para entenderlo, has de tener presente que tu cabello se renueva a través de un ciclo compuesto por tres fases: la anágena (en condiciones normales, el 85% del cabello se encuentra en esta fase), la catágena (donde el folículo se vuelve inactivo) y la telógena (donde el cabello cae para dar paso a uno nuevo). «Cada folículo piloso vive entre 10 y 30 ciclos a lo largo de su vida. Cuando estos ciclos se desequilibran y se aceleran, el folículo se agota antes de tiempo; y para proporcionar una respuesta eficaz, el primer paso es identificar el tipo de caída», añade.
Los dos tipos de caída más famosos
De la que más se habla es la hereditaria (o alopecia androgénica). Está relacionada con la predisposición genética y con la acción de la DHT, que acorta la fase anágena y provoca la miniaturización del folículo. «Cuando observamos afinamiento progresivo y pérdida localizada que avanza lentamente, hablamos de una caída hereditaria. Requiere un tratamiento continuado y bloqueadores específicos del proceso hormonal», explica Mari Cruz Sancho, fundadora de los salones Bamboo (Zaragoza).
Después está la caída reaccional (efluvio telógeno), que es la temporal, repentina y la más famosa en el siglo XXI. Puede desencadenarse por estrés, déficits nutricionales, cambios estacionales, postparto, menopausia o agresiones externas. «Cuando el cabello cae de forma generalizada tras un episodio de estrés físico o emocional, el folículo no está dañado estructuralmente, pero sí necesita estímulo y equilibrio para recuperar su ritmo natural», comparte Nandy Martínez, fundadora d



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