New Balance consolida su dominio en el mercado global con un crecimiento récord del 19% en 2025, alcanzando una facturación de 9.200 millones de dólares. Este resultado, que marca el quinto ejercicio consecutivo con incrementos de dos dígitos, refleja una estrategia empresarial que ha logrado equilibrar con maestría el atractivo de la moda urbana con la technicalidad del calzado de rendimiento. La compañía, que opera de forma privada, Sitúa este hito no solo como un logro financiero, sino como la confirmación de una nueva era para la marca, donde su propuesta trasciende las generaciones y se implanta con fuerza en todos los continentes.
El crecimiento fue transversal, con un desempeño especialmente notable en sus mercados clave. Norteamérica, su bastión histórico, experimentó un aumento del 20%, mientras que Europa, un territorio en plena expansión para la firma, disparó sus ventas un 30%. Estos datos subrayan la capacidad de la compañía para adaptarse a contextos comerciales diversos y robustecer su huella internacional. Un mérito adicional reside en que, por primera vez en su historia, tanto la línea de apparel como sus propias tiendas minoristas superaron de forma individual la barrera de los 1.000 millones de dólares en ingresos, diversificando con éxito sus pilares de negocio más allá del calzado.
El éxito se cimenta en una ejecución impecable de dos pilares fundamentales: una propuesta de producto premium y una conexión emocional con el consumidor más joven. Desde la alta dirección, se reconoce que la ampliación del público objetivo hacia las generaciones Z y Alpha ha sido crucial, mediante diseños que dialogan con la estética contemporánea y campañas de marketing que priorizan la autenticidad y la comunidad. Este enfoque no ha diluido su esencia clásica, sino que la ha actualizado para un público bicultural, que valora tanto la herencia como la innovación.
La visibilidad de la marca se ha multiplicado gracias a alianzas estratégicas en el monde del deporte de élite. Momentos como el MVP de la Liga Nacional de Shohei Ohtani, el título de Roland Garros de Coco Gauff o la elección de Cooper Flagg como número 1 del Draft de la NBA, han situado a New Balance en el epicentro de la conversación global, asociando su nombre a la excelencia y el triunfo.
En el ámbito operativo, la compañía ha invertido con decisión en su cadena de suministro y capacidad creativa. La inauguración del Asia Design Studio, con sedes en Tokio, Shanghái y Seúl, ha permitido unificar la visión de su apparel lifestyle y responder con mayor agilidad a las tendencias asiáticas, un mercado de un potencial inmenso. Paralelamente, la expansión de su fábrica “Central Maine MADE” en Skowhegan y el inicio de producción piloto en su nueva instalación de manufactura avanzada en Londonderry (Nuevo Hampshire) evidencian un compromiso con el “made in USA” y con optimizar procesos productivos de cara a la sostenibilidad y la eficiencia.
De cara al presente y futuro inmediato, New Balance está ejecutando iniciativas que buscan resolver necesidades concretas del consumidor. Un ejemplo destacado es su programa de tallas asimétricas, que permite adquirir un par de zapatillas (o incluso una sola unidad) en tallas diferentes para cada pie, partiendo de su modelo Made in USA Fresh Foam 1540v4. Esta medida, pionera en su sector, aborda una demanda histórica de un segmento de clientes y refuerza su imagen de marca empática y orientada al cliente.
El calendario de lanzamientos para 2026 mantiene la tensión innovadora. Entre las novedades más esperadas se encuentra el modelo 5030, una sneaker con un lenguaje de diseño futurista que desafía los códigos establecidos, y el P400, un nuevo baloncesto que promete aterrizar en las canchas y las calles antes de que finalice el mes. Ambos lanzamientos son un síntoma de la intención de la marca por dominar tanto el segmento lifestyle como el de rendimiento.
Con la vista puesta en superar la barrera de los 10.000 millones de dólares en ventas anuales, la compañía ha declarado que su foco para el próximo ciclo se centra en “oportunidades significativas para impulsar un crecimiento global sostenible”. Este hito ya parece una cuestión de tiempo, dados los fundamentos de una estrategia que combina producto excepcional, inteligencia de mercado y una narrativa de marca que ha sabido conectar con el espíritu de la época. New Balance ya no es solo una alternativa; es un referente obligado en el mapa de la moda y el deporte mundial.



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