El Teatro de la Fundación Cajasol acogió en la tarde de este martes 7 de abril una nueva cita del ciclo Mano a Mano. El encuentro número 76 reunió al torero francés Sebastián Castella y al filósofo catalán Víctor Gómez Pin bajo el título ‘El … toro y la filosofía’, que planteó un recorrido por la interioridad y la forma de pensar y vivir de los toreros desde una perspectiva antropológica.
A las 19.30 horas se abrieron las puertas de la calle Chicarreros para recibir al público. Sevilla tuvo la oportunidad de llenar el aforo, pero no lo hizo. Media hora después, arrancó el acto con la presentación de José Enrique Moreno, periodista encargado de moderar la conversación. A su izquierda, situó a Gómez Pin, catedrático emérito y autor de «manual para cualquier amante de la tauromaquia», en r
Sebastián Castella fue el primero en compartir su visión, y lo hizo desde la experiencia del ruedo: «Cuando te pones delante del toro, por mucho que hayas aprendido y vivido, puede pasar cualquier cosa». En esa misma línea, explicó el sentido de su oficio, «una búsqueda constante de la perfección del momento. Sabemos que es algo efímero, cuestión de minutos, pero lleva años de preparación. Estar al lado del implica estudiar las posibilidades para en un período de tiempo muy corto poder hacer una obra de arte. Eso es lo que a mí más me apasiona».
El planteamiento fue respaldada por la reflexión que Gómez Pin hizo a continuación, que elevó el debate a un plano más amplio: «Todas las actividades humanas implican el lenguaje y el espíritu. Somos el único animal que sabe que es animal. Eso es saber ser mortal. A partir de ahí, la relación con la animalidad es muy compleja». A partir de ahí, reivindicó que «el toro bravo es un prodigio de la naturaleza, y lo apreciamos porque contribuye a la riqueza, al arte, a la cultura… Amamos todos los animales que contribuyen a la fertilidad del conocimiento y la vida humana, y el toro es uno de ellos».
Fue entonces cuando el matador aprovechó para rescatar una de las anécdotas más memorables de su trayectoria tras recordar «que nos separan muy pocas cosas del toro». «Llegó un punto en el que, por tener una conexión tan profunda con un toro, me negué a matarlo. Me multaron, pero llegué a pensar que ese animal podía llegar a sentir lo mismo que un humano. El toro es un animal incomparable».
Castella retomó su discurso para subrayar esa singularidad, que, bajo su punto de vista, «es algo que los animalistas tienen que entender: el toro ti



GIPHY App Key not set. Please check settings