La investigación de archivo puede ser una labor exhaustiva, y IB Kamara, director creativo de Off-White, lo experimentó en primera persona durante la gestación de la colección Otoño 2026. Su viaje a Los Ángeles para explorar el legado del músico Miles Davis no solo fue una inmersión en la historia, sino un物理 challenge. El archivo, vasto y aún sin catalogar, obligó al diseñador a pasar horas inclinado sobre cajas, un esfuerzo que, según confesó, dejó secuelas en su espalda pero resultó profundamente gratificante.
Entre los tesoros descubiertos, el estilo de Betty Davis, la cantante de funk y fugaz esposa de Miles, emergió como una influencia decisiva. Kamara encontró en sus audaces elecciones de los sesenta —como el uso de encaje y botas en el escenario, una combinación escandalosa para la época— una modernidad atemporal. Esta busqueda no se limitó a la ropa; el diseñador halló marcas japonesas ya desaparecidas, testimonio de la curiosidad insaciable de Davis por la moda global, un hombre que, se dice, cambiaba de conjunto hasta cinco veces al día.
La esencia de la colección surge, pues, de un diálogo entre dos armarios legendarios. De Miles Davis, Kamara extrae una filosofía de mezcla de prendas que desafiaba el dress code formal del jazz, sustituyéndolo por pantalones de cuero brillante y camisas informales. Esta actitud, cercana al sportswear, se fusiona con la estética psicodélica y los cortes holgados de los setenta. De Betty Davis, toma la provocación a través del encaje, los colores vibrantes y las siluetas femeninas de una fuerza inusitada.
El resultado sobre la pasarela fue una serie de piezas que reinterpretan estos códigos con la firma inconfundible de Off-White. El denim, tratado con efectos de lejía y flock (un polvo texturizado), se transforma en abrigos largos con curvas sensuales y remaches oversize, además de pantalones de campana ajustados en la cintura con bolsillos utilitarios. Las chaquetas sastre presentan solapas exageradas, un guiño a la sastrería masculina revisitada.
La paleta cromática es audaz: azules cobalto, amarillos ácidos y el blanco roto de las manchas de lejía. Las prendas superiores juegan con contrastes, como las blusas de seda con lunares o las sudaderas con cremallera en tonos eléctricos. La presencia de Betty Davis se manifiesta en vestidos slips con combinaciones de color impactantes —gris con encaje amarillo, burdeos con detalles cobalto— y en piezas como los pantalones cortos de terciopelo negro o las chaquetas de nylon con inserciones de encaje verde fluorescente. Los vestidos con escote Karen (tipo body


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