in

Pessoa en la trampa de sus avatares

Gaspar Simoes fue el primer biógrafo de Pessoa y el primero que lo mitologizó: genio no reconocido, poeta maldito, sin familia, pobre y mendicante, inmensamente triste, ajeno a la sexualidad, políticamente indefinido, con pocos amigos, dilapidador, empresario ruinoso y psicológicamente confuso. Él mismo … había contribuido a ello. En su primer poema, escrito regresando a Lisboa desde Durban, se quejaba de ser «despreciado por la tierra, ajeno a todo afecto» (1915, en inglés). Y en este misterio, lo fuimos leyendo con una inmensa admiración. Zenith echa por tierra la mayor parte de estos tópicos y nos entrega a un poeta nuevo o al menos un tanto distinto. El biógrafo, durante años, ha tenido la paciencia y el gran tino de leer las miles de anotaciones que el poeta dejó guardadas en el famoso baúl.
‘Pessoa. Una biografía’ está repleta de desmentidos. El que más me impresiona es el r

Cuando Pessoa criticó a Salazar por ir contra la masonería, tuvo una visita de la policía, pero no se atrevieron a detenerlo. Sí, fue un soltero recalcitrante, silencioso tertuliano, derrochador, escritor impenitente y alcohólico. Simoes lo puso bajo la lupa de Freud y a él no le agradó. Sin embargo, en una carta que le envió al profesor de Coimbra en 1931, se confesaba como un neurasténico histérico (útero en griego). Histérico en sus emociones y neurasténico en su intelecto y voluntad. Sá-Carneiro lo había definido, al comienzo de sus carreras literarias, como «de una humanidad variada, una civilización entera y una nación soberana».
Zenith, en esta biografía casi definitiva, hace un experimento ingenioso pero complicado. Me refiero al papel que les da a los heterónimos. Los hace reales y los incorpora a la biografía cotidiana de Pessoa. A un lector común lo puede llevar a confusión. Por ejemplo, Álvaro de Campos escribe una serie de cartas de carácter político que comprometían a Pessoa y que no envió a la prensa. Estos hechos, al no realizarse, como tantos otros, no tuvieron influencia en el acontecer diario del escritor. La biografía es sobre Pessoa, un ser de carne y hueso. Los heterónimos son como metaversos o avatares. No tienen un reconocimiento jurídico. Pessoa fue un esclavo ind

Si se le atribuyen todas las tendencias sexuales de sus heterónimos, sería un eros báquico

Pessoa varias veces pensó ingresar en un psiquiátrico. Álvaro de Campos lo animó a suicidarse («mi alma está cansada de mi vida»). Él mismo confesó que los pseudónimos sol

¿Qué opinas?

Escrito por Redacción - El Semanal

El Semanal: Tu fuente de noticias, tendencias y entretenimiento. Conéctate con lo último en tecnología, cultura, economía y más. Historias que importan, contadas de manera dinámica y accesible. ¡Únete a nuestra comunidad!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

GIPHY App Key not set. Please check settings

Lista de convocados del Real Madrid ante el Girona: rotaciones y un regreso

Reestructuración en el Departamento de Comunicación del Barça