El regreso de Grace: ‘Ready or Not 2’ multiplica el terror, pero no la magia original
En el marco del festival South by Southwest (SXSW) de Austin, Texas, se presentó la esperada secuela de una de las sorpresas más sangrientas y divertidas de los últimos años: Ready or Not 2: Here I Come. La película devuelve a la protagonista absoluta de la primera entrega, Grace, interpretada de nuevo por una magnetizadora Samara Weaving, a un nuevo juego mortal. Sin embargo, esta continuación, que apuesta por ampliar el universo y el número de víctimas, no logra alcanzar la frescura ni la precisión de su predecesora, aunque ofrece suficiente espectáculo para los seguidores del género.
La clave del éxito de Ready or Not (2019) residía en una premisa brillantemente simple: una novia debe esconderse de su nueva familia, ricos excéntricos que la cazan con armas de todo tipo tras una violenta tradición ritual. La tensión surgía de esa partida de escondite convertida en lucha por la supervivencia, aderezada con una crítica social ácida y un humor negro formidable. Esta segunda parte abandona en parte esa simplicidad. Si en la original Grace era la única presa, ahora se suma su hermana Faith, encarnada por Kathryn Newton, dotando a la trama de una dimensión fraternal que introduce una capa emocional adicional, pero også resta singularidad al conflicto principal.
El Lore se expande de manera innecesaria. Los Le Domases, la familia de la primera película, resultan ser solo una de seis clanes satánicos repartidos por el mundo. El poder ahora lo encarna la familia Danforth, dueña de un imperio de casinos, con un patriarca interpretado por un breve y divertido cameo de David Cronenberg. Esta macro-estructura requiere la introducción de un personaje nuevo, el abogado del «señor Le Bail» (una suerte de Satanás), encarnado por Elijah Wood. Aunque Wood es siempre una presencia interesante, su función se reduce a la de una máquina de exposición, encargada de explicar y reexplicar unas reglas que el espectador ya intuye, lastrando el ritmo narrativo.
Es en los detalles donde la película aún brilla. Samara Weaving sigue siendo un espectáculo en pantalla; su capacidad para transitar entre el pánico más absoluto y una determinación feroz es impecable. Su imagen, con su vestido de novia manchado de sangre y sus Converse, ya es un icono del cine de terror contemporáneo, y su regreso en el SXSW fue recibido con vítores por la audiencia. Las incorporaciones de Sarah Michelle Gellar y Shawn Hatosy como los gemelos Danforth, Ursula y Titus, son un acierto. Su energía tóxica y su entrenamiento obsesivo para este «juego» aportan una comicidad negra muy efectiva. También destaca el sub plot de Francesca (Maia Jae), la novia despechada del marido de Grace, que inyecta un motive de venganza personal que eleva la apuesta emocional.
El mayor problema de Here I Come es la sensación de déjà vu. La sorpresa de la primera película se ha disipado. Los métodos de caza, por muy inventivos que sean (y algunos lo son, con muertes gráficas y creativas), ya no impactan de la misma manera. El intento por elevar la apuesta con un villano final que bordea el mal doméstico muy real resulta, en ocasiones, desasosegante por razones equivocadas, abandonando el tono de cuento gótico exagerado que funcionaba tan bien.
En su balance, Ready or Not 2 es un entretenimiento solvente y febril. Multiplica la acción, el número de personajes y la escala de la conspiración, pero en el proceso pierde parte de la esencia que hizo especial a la original: su enfoque en una lucha íntima y desesperada contra una estupidez malvada. La frase «menos divertida, pero no nada divertida» que resume la crítica estadounidense capta bien la esencia. Para los fans incondicionales de Grace, la experiencia será satisfactoria. Para quienes esperaban repetir el descubrimiento de 2019, la sensación será la de jugar una partida ya conocida, con reglas más complicadas y menos encanto. La franquicia ha demostrado que tiene recorrido, pero quizás, como sugerían las viñetas cómicas de los herederos viendo el juego desde la seguridad, ha llegado el momento de considerar si es sabio seguir jugando cuando ya se ha ganado la partida principal.
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