
Witch Hat Atelier, cuyos primeros capítulos ya están disponibles en Crunchyroll, es mucho más que solo una historia de fantasía. Que lo es y de las más interesantes del mundo del anime contemporáneo. También, en una revisión a la capacidad del anime para sorprender, por su habilidad para profundizar en universos complejos. Esta vez, se trata de un mundo de fantasía táctica y lógica. Uno, además, en que la magia es un oficio tangible y no un simple recurso narrativo conveniente. En especial, porque el complicado relato plantea a los hechizos como dibujos técnicos que requieren precisión, tinta y papel, además de poder innato.
Algo que logra que cada conflicto en Witch Hat Atelier se resuelva con ingenio y creatividad en lugar de fuerza bruta. Esta democratización de los códigos mágicos convierte al acto de estudiar y practicar en una aventura emocionante que celebra el esfuerzo humano. Todo, con una estética visual revolucionaria. Que además rompe con los estándares genéricos del anime actual para ofrecer una experiencia artística cercana a una pieza de arte.
Pero además, Witch Hat Atelier brilla por su profundidad emocional y ética, alejándose de conceptos simplistas del bien y el mal. A través de la tragedia personal de Coco, su protagonista, y el misterioso pasado de Qifrey, el anime explora temas complejos. Del control del conocimiento, la exclusión social al peso de las consecuencias de nuestros actos. Los personajes no son arquetipos estáticos. De modo que crecen, dudan y se enfrentan a dilemas morales. En especial, qué significa realmente ayudar a los demás con un poder que puede destruir vidas. Por lo que es una historia que abraza la maravilla de la infancia, pero no teme confrontar las sombras de la madurez.



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