Milán, septiembre de 2025. En un momento donde la moda dialoga constantemente con la nostalgia y la reinvención, Missoni ha presentado una de las propuestas más sólidas y conceptualmente coherentes de la temporada otoño-invierno 2026. Bajo la dirección creativa de Alberto Caliri, la casa italiana ha logrado una síntesis poderosa entre su herencia textil y una estética contemporánea de marcada actitud, desplazando el foco desde el estampado icónico hacia la arquitectura de la silueta.
La colección se erige sobre dos pilares fundamentales: la estructura y la estratificación. Las siluetas se definen por hombros amplios y volúmenes generosos que remiten directamente a la estética de los años ochenta, pero depurada de todo exceso ornamental. Los abrigos, como los amplios martingale coats y las chaquetas de borrego oversize, actúan como piezas maestras de outerwear, superpuestas sobre looks que juegan con las proporciones. Esta superposición no es casual, sino una narrativa calculada donde cada capa —desde un bombacho patrón hasta un pantalón de felpa plisado de corte masculino— contribuye a una actitud contained confidence que recorre toda la pasarela.
Caliri, conocido por su enfoque en la funcionalidad elegante, ha profundizado en la dualidad de género que históricamente ha definido a Missoni. Este equilibrio se manifiesta de manera brillante en una serie de vestidos de punto de longitud midi. Lejos de ser piezas delicadas, estos vestidos imitan la estructura de un two-piece: una parte superior holgada y relajada que contrasta con una falda inferior ceñida, fusionando la comodidad del jersey con la feminidad de la silueta. La paleta, dominada por rayas maxi y versiones inesperadas con hilos de Lurex, refuerza esta dualidad, ofreciendo opciones tanto para el día como para la noche dentro de una propuesta de ready-to-wear inteligente.
El lenguaje textil de la casa, sin embargo, no se pierde. La colección está salpicada de prendas confeccionadas en jacquard tejidos con hilos metálicos y lentejuelas integradas, que aportan destellos discretos pero significativos. Este maximalismo sutil se reserva para detalles y separados, demostrando que el legado de los zigzags y el color puede coexistir con volúmenes arquitectónicos sin conflictos. La maestría reside en que estas técnicas tradicionales se applied a patrones más abstractos y a construcciones modernas, alejándose de la mera repetición de motivos.
El punto de vista de Caliri se sostiene, además, en una sólida comprensión de la historia de la firma. Según se pudo apreciar en su mood board, el diseñador extrajo inspiración de la presentación de 1978, pionera en unir las colecciones de hombre y mujer en un mismo desfile mucho antes de que el término co-ed se popularizara. Esta referencia no es un mero ejercicio de archivo, sino el núcleo conceptual de una propuesta que borra los límites entre géneros a través de la corte y la funcionalidad, no de la etiqueta.
En términos de guardarropa práctico, la colección sugiere una inversión en piezas de abrigo con carácter y en vestidos de punto de corte arquitectónico. La superposición de pantalones amplios debajo de abrigos estructurados se perfila como una fórmula ganadora para el invierno urbano, mientras que los vestidos que simulan conjuntos ofrecen una solución de una sola pieza para quienes buscan sofisticación sin esfuerzo.
Missoni, con esta entrega, reafirma su capacidad para traducir su ADN en un lenguaje del siglo XXI. La actitud, más que el estampado, se convierte en el verdadero hilo conductor. Una lección de cómo una marca con legado puede mirar hacia adelante sin renunciar a su esencia, ofreciendo una moda que respira seguridad, sofisticación y una modernidad atemporal. El mensaje es claro: en la imperfección controlada y los volúmenes estratégicos se esconde la confianza verdadera.



GIPHY App Key not set. Please check settings