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Bode desembarca en el exclusivo Yoyogi-Uehara de Tokio

La firma neoyorquina Bode desembarca en Japón con una tienda que fusiona artesanía americana y diseño japonés

En un movimiento que subraya su ambición de consolidar una presencia físicaglobal, la casa de moda Bode ha inaugurado su primera boutique en el continente asiático. El espacio, ubicado en el tranquilo barrio residencial de Yoyogi-Uehara en Tokio, representa el quinto establecimiento own-and-operated de la marca y un paso estratégico en su plan de expansión directa al consumidor.

La decisión de controlar directamente su retail en Japón, tras casi una década distribuyendo sus colecciones a través de multimarcas de lujo como Dover Street Market y Joyce, responde a una filosofía de marca arraigada. «Siempre nos ha apasionado el comercio minorista; mi formación está en retail», confiesa Emily Adams Bode Aujla, fundadora y directora creativa. «Aunque es común en Asia asociarse con un socio local para abrir, queríamos hacerlo nosotros. Confiamos en que podíamos ofrecer la experiencia completa de Bode de forma autónoma». Esta confianza se nutre de la operación exitosa de sus tiendas en Nueva York, Los Ángeles y París, lo que le ha proporcionado el know-how operativo necesario para gestionar un negocio en un mercado extranjero.

El diseño del espacio de 200 metros cuadrados, obra de Green River Project LLC —compañía cofundada por el esposo de la diseñadora—, es un diálogo cultural cuidado. La inspiración principal proviene de la obra del arquitecto checo-estadounidense Antonin Raymond, figura clave en la arquitectura moderna de Tokio. El resultado es un ambiente que transporta una estética americana de mediados de siglo a un contexto tokiota, logrando una familiaridad que busca conectar con el cliente local sin perder la esencia de la marca.

La materialización de este concepto es exhaustiva. El mobiliario y la decoración reunen piezas recuperadas y obras de arte de diversa procedencia. Una mesa de comedor de nogal americano, una silla con un retrato de la era Kennedy que estuvo en el Despacho Oval, o una pintura de Kurt Beers con paisajes egipcios, conviven con jarronesiraníes llenos dehortensias secas traídas desde el jardín de Connecticut de la propia Bode Aujla. Las puertas de madera recuperada con vidrieras verdes, traídas desde Hayama en la prefectura de Kanagawa, y una habitación de ciprés reconstruida con técnicas históricas, rematan un espacio que prioriza la historia y la autenticidad sobre lo nuevo.

La oferta comercial replica la esencia de la marca: las colecciones completas de hombre y mujer, junto con piezas únicas confeccionadas con textiles vintage y de herencia. Entre las exclusivas de la tienda tokiota se encuentran artículos como sujetadores y cojines elaborados con fundas de almohada de recuerdo de parques nacionales estadounidenses de mediados de siglo, camisetas con aplicaciones y otros objetos de nostalgia textil. «Hemos aprendido que en cada mercado hay un deseo por piezas que funcionan como souvenirs de la experiencia Bode», explica la diseñadora, refiriéndose a la acogida en París. «En Tokio también habrá piezas específicas, como bufandas de recuerdo o prendas de ropa de trabajo reinterpretada».

La apertura en Tokio no es un punto final, sino un peldaño más en una ambiciosa hoja de ruta. Bode Aujla mantiene una activa búsqueda de ubicaciones en otras ciudades asiáticas como Kioto y Seúl, así como en Londres. En el mercado estadounidense, Miami, varias ciudades de Texas y los Hamptons también están en la mira. Esta estrategia de crecimiento por tiendas propias contrasta con un momento de incertidumbre en algunos de sus canales mayoristas. «Nuestro retail funciona, así que vamos a impulsarlo», afirma con rotundidad. «Pero, como siempre, hay que enamorarse del espacio. No se trata solo de abrir, sino de crear un lugar con alma».

La fundación de esta nueva sede en Japón certifica, por tanto, una doble apuesta: la de una marca de lujo que cree en el poder de la experiencia física y la narrativa del espacio como extensión de su identidad, y la de una empresa que, tras probar su modelo enOccidente, se lanza a conquistar nuevos territorios con la misma premisa: contar historias a través de la moda, en un escenario que ya no es solo el backstage o el lookbook, sino una calle adoquinada de Tokio.

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Escrito por Redacción - El Semanal

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