El estreno londinense del documental Man on the Run, centrado en la etapa posterior a los Beatles de Paul McCartney, trascendió la esfera puramente musical para erigirse como un notable escenario de estilo. La proyección, celebrada en la víspera de su debut global en Prime Video el próximo 27 de febrero, congregó a una constelación de personalidades whose elecciones de indumentaria dialogaron con la estética de los setenta, mientras otros abogaron por un lenguaje formal contemporáneo. Entre los asistentes, el actor Paul Mescal, confirmado para interpretar a McCartney en la ambiciosa tetralogía fílmica sobre los Beatles dirigida por Sam Mendes, se erigió como un epicentro de atención estilística.
Mescal, cuya ascendencia como ícono de moda se consolidó con su papel en Normal People, optó por un traje de corte impecable en tono gris pizarra, confeccionado en lana ligera. La pieza, de hombros naturales y pantalón de caída recta, se combinó con una camisa blanca de popelín y una corbata de seda en motivos geométricos discretos. Este conjunto, lejos de ser una mera copia de la estética setentera, propone una reinterpretación sofisticada para el hombre actual, anticipando el magnetismo que su interpretación de McCartney podría despertar en las audiencias. Junto a él, su pareja, la cantautora Gracie Abrams, eligió un vestido midi de crepé de seda en un tono cereza terroso, con escote en V y manga larga abullonada en el puño. Su look, desprovisto de artificios, canalizó una feminidad suave y atemporal que conecta con el espíritu bohemio de la época que el documental evoca.
La alfombra previa a la proyección fue un muestrario de interpretaciones personales del legado McCartney. El propio Paul McCartney, presente en el evento junto al director Morgan Neville, llevó una chaqueta de cuero negro tipo biker sobre una camisa de seda estampada con motivos florales. Esta combinación, que mezcla rudeza y delicadeza, resume su influencia perdurable en la moda masculina, donde los elementos rockeros se hey suavizado con toques de dandi. McCartney, desde el escenario, bromeó sobre Neville: «Quiero darle las gracias a Morgan por mantener todos los momentos embarazosos que le pedí que quitara. No, ha hecho una buena película, así que gracias, Morgan», arrancando risas de un público que admira tanto su música como su famously desenfadado sentido del humor.
Otros invitados tejieron sus propias narrativas de estilo. Noel Gallagher, el líder de Oasis, se mantuvo fiel a su uniforme rockero con una chaqueta de cuero ennegrecido, una camiseta negra de manga corta y pantalones de sastre oscuros, un look que celebra la II Guerra de las Guitarras pero con una ejecución pulcra. Sharon Osbourne, por su parte, eligió un vestido de lentejuelas en plata
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