Kashkari revisa el horizonte de política monetaria: una subida en camino, pero con cautela
Minneapolis – El presidente de la Reserva Federal de Minneapolis, Neel Kashkari, alteró nuevamente su pronóstico económico esta semana, señalando que ahora cree plausible un aumento de tasas este año, en contraste con su estimación previa de un recorte. “En marzo, apuntaba a una bajada, en junio vi que la opción más razonable es una subida, pero todo depende de los datos”, aseguró durante un panel en el Festival de Ideas de Aspen. Su cambio de postura refleja el desafío persistente de controlar la inflación, que ha superado al objetivo del 2% del banco central durante cinco años consecutivos.
La inflación, impulsada por múltiples frentes, se mantiene elevada
Según un informe reciente del Departamento de Comercio, la inflación por consumo general alcanzó el 4,1%, el nivel más alto desde abril de 2023. Incluso al ajustar por alimentos y energía (índice core), la cifra se sitúa en un 3,4%, superior al registrado en octubre del año pasado. Kashkari vinculó este escenario a dinámicas estructurales en los mercados globales, como los retrasos en el paso del estrecho de Ormuz y la guerra en Oriente Medio, factores que han contrapidido costos energéticos y petroleros. Agregó que las inversiones masivas en infraestructura digital, donde EE.UU. canaliza cientos de miles de millones anuales, están generando disparos en sectores conectados, como semiconductores y logística.
El debate interno en la Reserva se intensifica
Mientras Kashkari adelanta su posición, otros miembros del Comité de Mercado Abierto Federal (FOMC) presentan visiones divididas. John Williams, su contraparte en Nueva York, mantiene que la inflación podría moderarse y que las tasas actuales resultan adecuadas. Por su parte, Austan Goolsbee, de Chicago, admitió preocupaciones por los niveles persistentes, aunque evitó proyectar movimientos concretos. Esta discordancia interna refleja la complejidad del análisis económico, donde factores como la incertidumbre geopolítica y la volatilidad del mercado laboral complican las proyecciones.
¿Qué significa esto para el tejido productivo y los bolsillos de los ciudadanos?
Una eventual alza de los tipos de interés presionaría sectores sensibles como la construcción y el automoción, cuya demanda ya muestra signos de cautela. Para las familias, el costo del crédito elevaría las hipotecas y los préstamos personales, agravando la presión sobre los ingresos modestos. Sin embargo, Kashkari insiste en que un acercamiento a la meta inflacionaria es crucial, pese a los riesgos de crecimiento coordenado. “El objetivo es claro: reducir el desgaste acumulado en los sueldos reales”, afirmó, aunque reconoció que no habrá un camino exento de ajustes. El mercado financiero, entre tanto, observa con atención si la Reserva ajustará su cronograma prevista para las reuniones de política monetaria.



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