Salomon, la icónica marca de calzado y textil deportivo, está ejecutando una ambiciosa estrategia de expansión minorista en el mercado estadounidense, con planes concretos para consolidar su presencia en varias ciudades clave. Según informaciones de la compañía, la marca francesa, bajo el paraguas del conglomerado Amer Sports, está identificando ubicaciones privilegiadas para nuevas tiendas en Miami, Washington D.C., Boston y San Francisco, lo que refleja su confianza en el potencial de crecimiento en este territorio.
Este plan de expansión se sustenta en una filosofía de crecimiento medido y rentable. La selección de locales responde a un análisis exhaustivo que valora no solo la ubicación geográfica, sino también la capacidad del espacio para comunicar la identidad de la marca y asegurar la viabilidad económica a largo plazo. Las tiendas típicas de Salomon en EE. UU. oscilan entre los 2,000 y 3,000 pies cuadrados (aproximadamente 186 a 279 metros cuadrados), destinando dos tercios de la superficie a la zona de atención al cliente y el resto a almacenamiento. Esta distribución responde a la necesidad logística de stockear una amplia gama de calzado técnico y de estilo deportivo, que por su naturaleza requiere un espacio considerable.
El proceso de apertura, una vez se asegura un local, tiene una duración estimada de unos tres meses para reformas, aunque este plazo puede variar según el estado inicial del espacio. Un factor clave que acelera la expansión es la conversión de algunas antiguas tiendas de Arc’teryx, otra marca de Amer Sports, que ya se encuentran en excelentes condiciones. Ejemplos notorios de esta táctica incluyen el local en el distrito Flatiron de Manhattan, que abrirá a principios de julio frente a una nueva flagship de Arc’teryx, y el espacio tomado en Melrose Avenue, Los Ángeles.
La rentabilidad es un pilar fundamental de esta estrategia. Según fuentes de la empresa, todas las tiendas firmadas hasta la fecha en el territorio americano son rentables desde su cuarta pared, un indicador crítico de la salud del negocio minorista. Próximas aperturas incluyen una tienda en el Upper West Side de Nueva York, otra en Beverly Hills posiblemente para octubre, y la ya mencionada en Manhattan.
Es crucial contextualizar esta expansión dentro de la estrategia comercial trífida de Salomon: mayorista, comercio electrónico y tiendas propias. Mientras en Europa y China la presencia de tiendas propias está más consolidada, en América el modelo de tienda física se considera aún un «negocio naciente», pero vital para crear un ecosistema de marca integrado. La compañía evita fijarse un número arbitrario de aperturas; en su lugar, evalúa cada ubicación en función de cómo enriquece el conjunto de la marca y interactúa con otros canales.
Un claro ejemplo de este enfoque holístico es el impacto generado por las tiendas físicas en el canal online y en los socios mayoristas. La flagship de SoHo en Nueva York, abierta hace 18 meses, no solo impulsa el e-commerce local, sino que también beneficia a los distribuidores mayoristas en toda el área metropolitana. De manera similar, la tienda de Los Ángeles en Melrose Avenue aprovecha sinergias de tráfico peatonal al estar próxima a un establecimiento de Shoe Palace, un socio mayorista. La mentalidad es que el consumidor final busca una experiencia positiva con la marca, sin distinción rigurosa del canal de compra, por lo que la coherencia y la accesibilidad son esenciales.
Esta estrategia se complementa con un sofisticado entendimiento de los «epicentros» y «hubs» globales. La compañía ha definido epicentros como Nueva York, Los Ángeles, París, Milán, Tokio, Shanghái y Ciudad de México, ciudades donde convergen cultura, deporte y creatividad. Otras metrópolis, como Chicago —donde tienen una tienda en el barrio de Bucktown con un espacios de café y lounge comunitario— se catalogan como «hubs» críticos para el negocio, aunque no ostenten la categoría de epicentro. Este matiz influye directamente en la inversión y el diseño de cada local.
En cuanto a la oferta de producto, el calzado sigue siendo el núcleo del negocio, ya sea de running, trail o hiking, con una ropa técnica vinculada a esas disciplinas. La mezcla exacta se adapta al perfil del consumidor local y al posicionamiento buscado en cada mercado.
La expansión estadounidense de Salomon no ocurre en un vacío. La marca ha iniciado también una ofensiva en Latinoamérica, con la apertura de la «Casa Salomon» en Ciudad de México, una flagship de varios niveles que incluye un café para la comunidad runner, casilleros y un showroom en la segunda planta para reuniones con socios B2B. Este modelo, sin embargo, no será replicado de manera uniforme; la compañía prioriza la flexibilidad y la adecuación a cada contexto, demostrando que su crecimiento está guiado por un profundo conocimiento del cliente y una visión a largo plazo, más que por métricas de cantidad bruta.



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